Jordi Roca es uno de los mejores chefs de Catalunya y quizás el mejor especializado en dulces. El gerundense de 48 años se ha dedicado a endulzar la vida de miles de clientes de sus restaurantes, heladerías y confiterías. Es tan popular que incluso, y a diferencia de sus dos hermanos de El Celler de Can Roca, Jordi tiene imitación en Polònia y en Movistar, de dos grandes cómicos e imitadores geniales como Raúl Pérez y Xavi Espinosa. Es muy pertinente imitarlo por sus tics, como los de Quim Monzó, su posición con la cabeza y por su afonía, habla muy bajito. Pero, ¿de dónde le viene? Jordi Roca ha concedido una entrevista en Telecinco, en el programa Universo Calleja, donde se explaya sobre sus problemas de salud, detallando el momento cero, cuando percibió hace 15 años que sufría problemas neurológicos.

Jordi Roca en Universo Calleja, Mediaset

Calleja va directo al grano: "¿Por qué hablas así de bajo?". Toda la entrevista está subtitulada para que se le entienda bien. Jordi Roca: "Me pasó una cosa que es disfonía espasmódica. Es una neuropatía. Tengo dos trastornos neurológicos: disfonía espasmódica y distonía cervical; afectan a mi voz y a los músculos del cuello. Implica que el cerebro no reconoce unos cuantos músculos. Imagínate un teclado. Tú quieres apretar la 'A' y no hay, entonces apretarás todas las teclas alrededor, pero no te sale. Un día estaba trabajando en la cocina y de repente se me volvió loca la cabeza... No podía bajar la cabeza. Fue cosa de hace 15 años o más. Ese día estaba trabajando en el ordenador y de repente la cabeza se me puso para allá. No podía bajarla, estaba tenso y me asusté mucho porque de repente pierdes el control de tu cuerpo". Y lo representa alzando mucho la cabeza, como le pasó el primer día hace 15 años cuando se dio cuenta de que tenía este problema: el cerebro no le respondía a la hora de enviar órdenes a ciertos músculos, los que afectan alrededor de la cabeza, el cuello y las cuerdas vocales.

Jordi Roca la cabeza hacia allá, Mediaset

Está saliendo adelante con rehabilitación, esfuerzo, talento y éxito profesional: "Hasta que no supe qué me pasaba fue un run run de no encontrar la salida. ¿Qué coño me pasaba? O sea, pensaba que era algo mental. Ahora llevo siete años de verbalización y poco a poco se va consiguiendo una mejora. Cuando gesticulo puedo hablar mejor, entonces hago tonterías y me lo paso de puta madre. Me descojono. No hago nada que no hiciera si estuviera bien. Hago todo lo que me da la gana. Soy feliz, me va de puta madre". Un ejemplo de superación y coraje.

No toda la conversación es sobre sus problemas, también explica cómo nació su genialidad por los postres: ""Yo empecé siendo camarero. Pero a los 22 años me fui a la cocina y dije: 'Coño, igual me gusta más esto. Un día vino un pastelero británico a El Celler de Can Roca. Me contó cosas que no sabía que existían y dije: 'Hostia, por aquí sí me interesa, aquí puedo crecer'. Y un día me decidí a incorporar el aroma del humo de un habano a un helado. Se lo di a probar a mis hermanos después de un servicio. Se quedaron como: 'Coño pero, ¿qué has hecho? Esto es muy bueno'. Ahí dije: 'Soy único, estoy a vuestra altura'. Y ahí empezó todo". El hermano pequeño a la sombra de dos genios que descubrió su propia genialidad.