Los líderes de la información en Cataluña son Toni Cruanyes en el prime time de la TV, y Jordi Basté en el prime time de la radio. Tienen muchas cosas en común: 51 y 61 años respectivamente, son muy queridos, están muy arraigados al país y a sus costumbres, tienen dos hijos cada uno (Elies y Joana Cruanyes, Gabriela y Geòrgia Basté) y caen bien a la mayoría del país, arrastrando a muchos cientos de miles de catalanes a ser informados a través de su voz. Cruanyes tiene una media de 500 mil espectadores cada noche, solo en una hora de programa de 9 a 10 en TV3. Y Basté tiene una media de 800 mil oyentes acumulados en seis horas cada mañana, de 6 a 12. Son dos bestias de la comunicación que han picado piedra, Basté haciendo Deportes y Cruanyes en las corresponsalías. Cocineros antes que frailes ahora dirigen dos transatlánticos: el TN Vespre y El món a RAC 1. La única diferencia es que Cruanyes continúa casado con su marido Eugeni Villalbí y Basté se divorció de Adriana Sabata, su mujer aunque mantienen una magnífica relación y trabajan juntos en la productora del locutor, NSN Media.

Jordi Basté betevé

Basté tiene las dos hijas ya mayores y hace poco explicaste en betevé que todavía vive en su último piso de Barcelona, en la zona de Manel Girona, entre Pedralbes y Sarrià-Sant Gervasi, a poca distancia de RAC 1 a pie o en Trambaix por la Diagonal. Basté es uno de los mejores entrevistadores del país, como demuestra en su Pla seqüencia de 2Cat que ya tiene firmada una segunda temporada. Quizás por eso también es un muy buen entrevistado, porque en las respuestas sabe ser generoso, atento al detalle, sabedor de que la anécdota lo es todo, directo y sincero. No le cuesta conceder entrevistas y acaba de hacer una peligrosa, en el programa frívolo El vermut de Llucià Ferrer de Ràdio Flaixbac. Allí está la dictadura de los reels, esos cortes cortos que aparecen en Instagram y ha aceptado un "test rápido" que lo carga el diablo.

Basté Radio Flaixbac

Preguntas directas, respuestas cortas. Te pillan con la guardia baja y cantas La Traviatta. Allí en el Port Olímpic entre vermuts y berberechos Basté responde a una pregunta nada habitual, su vida sexual. Y no lo esquiva, respondiendo sin rodeos. Un hombre divorciado de 61 años que madruga mucho y se va a dormir temprano, la respuesta fácil era decir que no tiene mucha vida sexual. Pues sorpresa: Jordi Basté admite que tiene una vida sexual sana, habitual y no excepcional: "A mi edad ya no ligo, estoy de retirada. Que cómo llevo mi vida sexual? No soy del grupo de uno de cada cuatro catalanes que dicen que no tienen vida sexual. No soy uno de estos". Vídeo:

Basté sí que mantiene relaciones sexuales. Su suerte es que el o la redactora que le hace el test no le repregunta con quién las mantiene. Esto sería el gran EN Blau de 2026. Ya lo explicará si quiere.