La justicia es lenta, pero al final la verdad cae por su propio peso. La justicia ha fallado a favor de la agredida y ha condenado al agresor, seis años después. Era un caso de agresión dentro de la pareja que sucedió en Barcelona el año 2020 en plena pandemia cuando la modelo catalana Jessica Goicoechea fue agredida por su entonces novio River Viiperi. Los expertos ya vaticinaron que el confinamiento comportaría problemas de convivencia, no solo entre vecinos sino dentro de los domicilios, entre parejas. El modelo español River Viiper acabó detenido y Jessica Goicoechea en el hospital después de la paliza que le propinó. La discusión que acabó con lesiones.
El de la máscara es el chulesco Viiperi, que no es un pseudónimo sino el apellido "viperino" (que viene del reptil víbora, víbora). Así se reía del virus, todo de negro como un malo de película. El presunto agresor vivía confinado en un piso alquilado en la Rambla de Catalunya con su novia influencer Jessica. Hacía días que habían cortado pero continuaban viviendo juntos. Así lo explicaba Mayka Navarro: "El desencadenante de la agresión se produjo cuando supo que la joven ya había comunicado al dueño del piso que lo abandonarían en cuanto finalizara el estado de alarma. La discusión subió de tono hasta que derivó en una agresión física con rotura de vidrios. La joven logró en un momento pedir ayuda a su padre por teléfono antes de que el modelo le arrebatara el móvil. Seguidamente la joven pudo esconderse en un baño. Tras varios intentos de contactar con su hija, el padre alertó al 112 y los Mossos d’Esquadra se dirigieron hasta el piso de la pareja". Ahora Goicoechea cuelga un stories explicando que la justicia ha condenado a su ex por agresión:
Jessica Goicoechea: "Sufrí violencia física, pero la que más huella me dejó fue la psicológica. Pasé dos años y medio con alguien jugando con mi mente. Me mató. Cierro una etapa". Muy duro. Este es el texto: "La verdad saldrá a la luz. Una frase que llevo años escuchando en repetidas ocasiones y por fin puedo decir que seis años más tarde la verdad ha salido a la luz. Hoy la justicia ha hablado y una sentencia judicial ha reconocido los hechos. Sin duda, el peor episodio de mi vida. Han sido seis años largos. Seis años de mucho silencio público, de procesos judiciales, de reconstrucción personal y de aprendizaje. Elegí callar durante todo este tiempo porque creía en los tiempos de la justicia y en la importancia de proteger mi paz mientras todo seguía su curso. Hoy no escribo estas palabras desde el rencor. Las escribo desde el cierre, pero también desde la responsabilidad de dar visibilidad a algo que, por desgracia, muchas mujeres siguen viviendo. Sufrí violencia física, pero la que más huella me dejó fue la psicológica. Pasé dos años y medio con alguien jugando con mi mente. Me mató. Sé lo difícil que es denunciar. Yo tardé una semana en hacerlo. Durante esos días sentí mucho juicio alrededor, dudas, comentarios, culpa e incluso pena. Después de tomar la decisión me sentí muy cuestionada por parte de quienes tenían que aplicar la ley. Desde fuera todo parece más fácil, pero es comprensible tomarse su tiempo. La violencia de género no siempre se ve desde fuera. A veces se duda, a veces se cuestiona, y muchas veces el camino para que la verdad sea escuchada es largo y doloroso. Hoy cierro una etapa, y aunque nada pueda borrar lo vivido, nadie podrá tocar la verdad, mi dignidad ni mi paz".
Justicia para Jessica. Ni una sola Jessica más. No ha hecho pública la condena judicial concreta a River Viikperi pero las marcas ya saben que asociarse con este individuo significa blanquear a un agresor condenado.
