Oír a Beth Rodergas siempre es un placer. Escucharla cantar, por supuesto, pero también escucharla hablar. Porque la cantante de Súria tiene la cabeza muy bien puesta, tiene carácter y personalidad y ya tiene a sus espaldas una larga experiencia en el mundo de la música que hace que por todo ello sea una persona con mucho juicio dentro de esta industria, con quien merece la pena charlar. Y ahora lo acaban de hacer en la sección del 'Plato estrella' de Xavi Bundó en el Via lliure de RAC1, conversaciones alrededor de deliciosos platos, en un restaurante, donde el invitado se explaya y las va dejando ir. Sobre la vida, sobre los hijos (ella que tiene tres hijos maravillosos), sobre el trabajo o sobre lo que haga falta. Y Beth no ha defraudado.
Corría el año 2003 cuando todos nos quedamos boquiabiertos escuchando la voz brutal y la presencia escénica de una pequeña cantante catalana que fue a concursar a la segunda edición de Operación Triunfo. Una joven que nos hipnotizó desde el primer día que la vimos, y que hizo muy buen papel en el talent musical, entonces, de TVE. Quedó tercera, por detrás de Manu Carrasco (segundo) y Ainhoa Cantalapiedra (ganadora), y poco después, incluso, fue al Festival de Eurovisión con un tema que durante muchos años ella misma ha detestado, a pesar de que le gustara a todo el resto del mundo Dime.
Entonces tenía solo 22 años, y ahora ya tiene 44, y es una cantante con una carrera extraordinaria en solitario, y ha formado una familia. "¿Has procesado todo lo que pasó?", le preguntan. Y ella, que lo tiene "procesadísimo", ha sorprendido confesando que ve Operación Triunfo: "Volviendo a ver el programa, es inevitable hacer reflexiones de comparar, de cómo ha cambiado la sociedad, la tele, la industria...". Sobre la mesa, evidentemente, su paso por Eurovisión con una canción que a ella era a la única de todo el país a la que no le gustaba, "pero tal cual, ¿eh?", reafirma Beth. "Muy bestia". Ahora ya ha aprendido a tolerar esa canción que la catapultó a la fama ("de vez en cuando la canto, nos hemos dado la mano, hemos hecho las paces"), pero todavía alucina de la locura que generó aquel tema... y todavía hoy en día...
Y es que ha compartido con los comensales y los oyentes que "todavía hoy en día hay un club de fútbol, creo que el Ourense, que tiene su himno. Quiero decir que en los partidos, en el vestuario, hacen como un baile, con el entrenador... te lo juro, después os lo enseño". E inmediatamente se pone a buscar el vídeo y se lo muestra. ¿Qué se oye? A los jugadores del conjunto gallego, el UD Ourense, del grupo 1 de la 1RFEF, cantando desbocados y gritando, antes de salir al césped o después de conseguir una victoria, aquello de "¡Dime qué es lo que puedo hacer, cómo te puedo tener.... en mi vida. Vamos a olvidar el ayer y a comenzar otra vez, sin mentiras!!!", e incluso, "con un señor haciendo el gusano en el suelo, haciendo breakdance". Como le dicen en el programa, "deberías ir a hacer el saque de honor", y ella: "Seguro que me invitan, porque les contesté, diciendo que 'enhorabuena', porque creo que subieron de categoría. Yo alucino. Esto es de la semana pasada. ¡Estos chicos no habían ni nacido! Le debe gustar al entrenador", dice, con toda la razón, porque cuando salió Dime probablemente ninguno de ellos todavía no había nacido. Aquí tienen la prueba gráfica de la afición de los jugadores del Ourense por Dime, un vídeo de hace muy pocos días:
Actualmente el Ourense va 15º en su grupo, justo un puesto por encima de las posiciones de descenso. Aunque Beth es "muy culé", y ha cantado en el Camp Nou, desde aquí la instamos a hacerles una visita y que los del UD Ourense la llamen para ser la invitada de honor en algún partido. Solo de conocerla, de tener cerca a su ídolo, de quien cada partido cantan su canción a modo de arenga para animarse, supondría para ellos una inyección de moral brutal y subirían posiciones como la espuma. Beth Rodergas, maravillosa. Y los jugadores del Ourense, cracks por tenerla a ella como representación musical de su euforia.
