El teatro escenificado en las puertas del Hospital Sanitas de La Moraleja entre la reina Letizia y su suegra, la reina emérita Sofía, quizás ha convencido a los más monárquicos. Pero hay otros que no se tragan el paripé así como así, como la infanta Elena. De hecho, ni las propias implicadas se lo tragan. No se soportan. Y no lo han hecho nunca. El Letiziagate tenía mucha verdad. Y la visita a la clínica mucho de impostado.

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La periodista Pilar Eyre, en las páginas de Lecturas, desgrana todo lo que se esconde tras el rictus de cordialidad de Letizia y Sofía. Y es curioso comprobar que los dolores de cabeza para la reina Sofía empezaron por culpa... de un pijama de hombre. En su armario, la reina emérita guarda una especie de blusa decolorada, con los bordes deshilachados. Una camisa de pijama de hombre que tiene más de cincuenta años. Una camisa de su marido Juan Carlos.

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Vestida con el pijama fue Sofía a dar a luz al que sería su tercer hijo. Ya tenía dos niñas, Elena y Cristina. Quería a un niño. Y la superstición hizo que fuera con el pijama del rey. Fue bien. Nació Felipe. Ella lloraba y Juan Carlos decía "Hemos tenido un machote". El machote creció y conoció a Letizia. Y aquí se torció todo. Al principio, Letizia fue conciliadora y al casarse con la niña de los ojos de Sofía, tranquilizó a su ya suegra: "No pierde a un hijo, gana otra hija". Sí, sí. Y yo me chupo el dedo. Letizia le regalaba los oídos a Sofía: "Seguiré el ejemplo impagable de la Reina".

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Pero de puertas hacia dentro, la entonces Princesa de Asturias mostraba su verdadera cara y le decía a su marido: "Yo no seré una mujer sufridora como tu madre. A la mínima, me largo". Una amenaza en toda regla. Sofía, una venda en los ojos. Regalos a la nuera, sesiones de mirar vídeos sobre la infancia de Felipe, le dejaba joyas, le presentaba a las amigas.

El punto de inflexión

¿Cuándo se dio cuenta Sofía de que en casa tenía al enemigo? El día que fue cargada de regalos para las niñas -y eso que, según Eyre, es muy tacaña-. La niñera no la dejó entrar: "No está en la lista, no está autorizada". Sofía acababa de verle las orejas al lobo. "Las niñas están comiendo, están durmiendo, están en la escuela, haciendo natación..." era lo que siempre recibía Sofía cuando iba a hacer de abuela. Más que las niñas parecían Teo.

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¿Y Felipe? ¿Ha intercedido de alguna manera? Según la cronista, le llamó la atención a su mujer, y ésta montó en cólera. Pilar Eyre se pregunta: "¿Estamos ante una nueva Lady Di? ¿Puede un tigre cambiar sus rayas?". Y se imagina una escena típica de drama de serie B de los domingos por la tarde: "Me imagino a Sofía durmiendo abrazada a su viejo pijama, escuchando la voz de su madre diciéndole: 'pase lo que pase, nuestra fuerza es el amor de nuestro pueblo'"... Sí, porque de Letícia no recibirá amor, precisamente... Qué estampa.

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