¿Es África demasiado arriesgada para los negocios ?
- Anwar Zibaoui
- Barcelona. Viernes, 12 de junio de 2026. 05:30
- Tiempo de lectura: 2 minutos
El comercio exterior y la internacionalización de las empresas siempre han sido para valientes. Hay empresas que viajan cuando los vuelos son caros y la logística es complicada. Empresas que construyen relaciones antes de que los acuerdos sean evidentes. Empresas que aguantan un primer año brutal. Y, si hace falta, un segundo año terrible. Empresas que con su esfuerzo capturan una posición de mercado mientras sus competidores encargan otro estudio de viabilidad, o esperan a que la infraestructura madure, o asisten a otro seminario web sobre el “potencial” de esa zona del mundo. Las empresas que ganan son las que están ahí cuando es difícil, cuando la confianza se construye lentamente y requiere nuevas herramientas.
África está en ese punto de inflexión histórico. Recibiendo una proporción pequeña de la inversión extranjera mundial, apenas el 5% en 2025. Sin embargo, se espera que crezca alrededor del 4% anual, mantenga una de las tasas de crecimiento del PIB real más altas del mundo durante los próximos años, y no precisamos recordar la vastedad de sus recursos naturales, su potencial en sectores como el turismo, el desarrollo urbano, el transporte… o su transformación digital acelerada .
Y el momento actual exige cambiar el impulso. África no necesita ayuda, necesita inversión. En 2050 se estima para África un crecimiento equivalente al PIB de China.
Se mire por donde se mire, África presenta una de las mayores oportunidades de crecimiento del mundo en los próximos años por razones obvias: una demografía con jóvenes creativos y vitales y gran capacidad de innovación… Es un destino atractivo para los inversores a largo plazo y es preciso financiar su desarrollo, aunque también es necesaria más seguridad jurídica.
África no necesita ayuda, necesita inversión. En 2050 se estima para África un crecimiento equivalente al PIB de China
Los gobiernos del continente se esfuerzan por mejorar su clima empresarial y promover sus atractivos. Pero, en un continente con gran diversidad de sistemas legales, falta asegurar un marco jurídico atractivo y un entorno legal seguro para mejorar los flujos de inversión.
El riesgo es inherente a los negocios, pero esto no debe obstaculizar la inversión. Las empresas deben integrar este hecho para saber anticiparse y gestionarlo en caso de dificultades.
En África, existen unas características específicas en el mercado local que hay que entender. Hay que mejorar la seguridad jurídica y hay unos riesgos, pero también hay un futuro. Ahora, hay que centrarse en impulsar nuevos procedimientos relacionados con la ética en los negocios y una mayor transparencia. Crear valor agregado local es el corazón del problema que enfrentan las empresas allí. No se trata de hacer de ONG, una empresa que no obtiene ganancias no puede invertir ¡ni compartir! Pero la creación de riqueza siempre es el fruto de una construcción, y alcanza a todos.
El desafío de África no radica en la falta de activos, sino en cerrar la brecha entre esos activos y el capital global mediante una mejor gobernanza, la mitigación de riesgos y la estructuración de proyectos.
Los rendimientos de la inversión en África son altos, aunque requieren más tiempo
África no es opcional; África es inevitable, el liderazgo del continente está alineado con el avance en las cadenas de valor y el posicionamiento de África como una de las regiones más atractivas del mundo para la inversión sostenible a largo plazo.
La internacionalización de una empresa en África es posible. Hay muchas historias de éxitos y heridas que pueden servir de ejemplo. Sin embargo, las empresas siguen considerando el "riesgo africano" de forma distorsionada. En vez de elegir las mejores prioridades de crecimiento, y valorarlo como una expansión geográfica, se amplifican las diferencias culturales, solo se citan los fallos y se magnifican los problemas. Y, sin embargo, se demuestra que los rendimientos de la inversión en África son altos, aunque requieren más tiempo.