El aislamiento de Xi Jinping es un riesgo para todos

- Mookie Tenembaum
- Buenos Aires. Lunes, 23 de marzo de 2026. 05:30
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Imagina que el director general de una empresa gigantesca despide a todos sus ingenieros veteranos, a los gerentes que construyeron la compañía y a los únicos directivos que saben cómo funciona la maquinaria en la vida real. En su lugar, se queda solo en la sala de juntas, acompañado únicamente por el jefe de recursos humanos, cuya única función es asegurar que nadie hable mal del jefe.
Eso es lo que ocurre en la cúpula militar de China bajo el mandato de Xi Jinping. Y cuando esa "empresa" tiene armas nucleares y ambiciones territoriales, el problema deja de ser administrativo para convertirse en una amenaza global.
El reciente movimiento de Xi para purgar a los últimos generales de alto rango que quedaban a su lado es la señal de que el líder chino entró en una fase de aislamiento peligroso.
Deshacerse del que sabe pelear (la conexión con Vietnam)
Para entender la gravedad de la situación, hay que mirar a quién está echando Xi. Uno de los purgados es el general Zhang Youxia. Este no es un burócrata de escritorio, sino que es uno de los poquísimos oficiales chinos con experiencia real de guerra.
El contexto histórico es la Guerra Sino-Vietnamita de 1979. Este fue un conflicto breve pero sangriento donde China invadió el norte de Vietnam para "darle una lección" por intervenir en Camboya. Aunque China declaró la victoria, su ejército sufrió muchas bajas y demostró problemas graves de coordinación. Fue la última vez que el ejército chino peleó una guerra a gran escala.
Al eliminar a Zhang, Xi purgó la "memoria institucional" del combate. Se queda con un ejército de teóricos y leales políticos que nunca estuvieron bajo fuego enemigo. En términos estratégicos, cambia competencia por obediencia. Las fuerzas armadas en manos de quienes nunca pelearon son más propensas a cometer errores de cálculo catastróficos.
Rompiendo el pacto de sangre (la guerra civil)
Lo más sorprendente de este aislamiento es que Xi ataca a su propia "familia" política. Zhang Youxia era un "príncipe rojo", ya que sus padres y los de Xi lucharon juntos en el evento fundacional de la China moderna: la Guerra Civil China (1927-1949).
Fue el conflicto brutal entre los comunistas bajo el liderazgo de Mao Zedong y los nacionalistas. Tras la victoria marxista fundaron la República Popular China y los hijos de esos fundadores, como Xi y el general Zhang, instauraron una oligarquía intocable, criada para gobernar.
El aislamiento de Xi Jinping no consolida la fortaleza de China, sino que lleva a su fragilidad
Existía una regla no escrita de que los descendientes de los fundadores se protegían entre sí.
Al purgar a Zhang, Xi rompió ese pacto y envía un mensaje aterrador a la élite china, ya no importa tu linaje, ni la historia de tu familia, ni tu lealtad pasada; nadie está a salvo excepto Xi. Esto crea un clima de terror donde nadie se atreve a decir la verdad.
El peligro de la "cámara de eco"
La Comisión Militar Central, el órgano que decide si China va a la guerra o no, está reducida a su tamaño más pequeño en la historia. Ahora, efectivamente, solo están Xi Jinping y un comisario político, un funcionario encargado de la ideología y la disciplina, no de la estrategia de guerra.
Esto crea lo que en psicología y política se llama una cámara de eco, es decir, un entorno donde el líder solo escucha sus propias ideas rebotando en las paredes. Si Xi Jinping decide mañana invadir Taiwán con un plan militar defectuoso, ya no queda nadie en la mesa con el rango, la experiencia o el valor suficiente para decirle: "Señor presidente, esto es una mala idea, vamos a perder".
¿Un ejército de papel para 2027?
Se sabe que Xi ordenó a su ejército alistarse para tomar Taiwán por la fuerza para el año 2027.
La lógica dictaría que, para lograr eso, necesitas a tus mejores hombres al mando. Sin embargo, al purgar a la cúpula por sospechas de deslealtad o corrupción, Xi logra lo contrario, con una parálisis en la toma de decisiones y un entorno de falsedad donde los subordinados mentirán sobre la capacidad real de las tropas para sobrevivir.
Cuando un hombre con el botón nuclear pierde de vista el curso de los acontecimientos, el mundo entero se vuelve un lugar mucho más inestable
El aislamiento de Xi Jinping no consolida la fortaleza de China, sino que lleva a su fragilidad. Un líder que se rodea solo de espejos y elimina a cualquiera que pueda ofrecer una opinión experta, y contradictoria, es alguien que perdió el contacto con la realidad. Y en geopolítica, cuando un hombre con el botón nuclear pierde de vista el curso de los acontecimientos, el mundo entero se vuelve un lugar mucho más inestable.
Las cosas como son.