Con una pequeña muestra de sangre, la startup BASE4 Biosciences, spin-off del Institut de Recerca Sant Pau, puede predecir la edad biológica de más de 25 tejidos mediante un modelo de inteligencia artificial entrenado con datos de mujeres de entre 18 y 103 años. El proyecto ha contado con más de 7 millones de euros en financiación pública y la tecnología desarrollada en el Institut de Recerca Sant Pau ha sido transferida a la compañía, reforzando el vínculo entre la investigación clínica y su aplicación en la salud femenina.
El cuerpo de la mujer, el gran desconocido
De este modo, las mujeres siguen enfrentando un retraso estructural en el diagnóstico de muchas enfermedades: de media, reciben diagnóstico seis años más tarde que los hombres en más de 770 patologías. Durante décadas, las mujeres fueron excluidas de los ensayos clínicos porque los cambios hormonales propios de la etapa fértil y la perimenopausia dificultaban la interpretación de los resultados. Esta falta de datos históricos ha dejado un vacío de conocimiento que todavía hoy se traduce en diagnósticos más tardíos, tratamientos menos ajustados y un entendimiento limitado de la salud femenina.
Así, debe conocerse que el ovario no solo regula la fertilidad. Funciona como un director de orquesta de muchos órganos y funciones del cuerpo, influyendo en el metabolismo, el corazón, el cerebro o el sistema inmunitario. Además, los ovarios envejecen hasta cinco veces más rápido que otros órganos. Cuando pierden funcionalidad, especialmente durante la perimenopausia, muchos sistemas del cuerpo se desregulan por la bajada de estrógenos. Aún hoy, no se comprende del todo por qué ocurre ni cómo anticiparse a estos cambios.
La solución: escuchar lo que dice la sangre
Para abordar este reto, BASE4 Biosciences ha desarrollado un método capaz de detectar estas señales de forma temprana a partir de una pequeña muestra de sangre. “La sangre es como un río, que transporta células de todo el cuerpo. Gracias a nuestra tecnología, analizamos marcadores bioquímicos y la expresión de los genes en la sangre de todas estas células para detectar anomalías provenientes de los diferentes órganos del cuerpo”, explica Pol Cervera, CEO de BASE4 Biosciences.
Con esta muestra, la compañía puede calcular la edad biológica de más de 25 tejidos mediante un modelo de inteligencia artificial entrenado exclusivamente con datos de mujeres de entre 18 y 103 años. Este trabajo se basa en estudios publicados en Science, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo. El proyecto de BASE4 Biosciences ha contado con más de 7 millones de euros en financiación pública, y la tecnología desarrollada en el Institut de Recerca Sant Pau ha sido transferida a la compañía, consolidando un sólido vínculo entre la investigación clínica y su aplicación en la salud femenina.
“El objetivo es entender mejor qué anomalías en la expresión de nuestros genes impactan en el envejecimiento de los órganos en las mujeres, por qué algunas de estas alteraciones aparecen antes de lo esperado y revertirlas”, señala el Dr. Soria, director de Genómica y Enfermedades Complejas del Institut de Recerca Sant Pau. “Esto abre la puerta a una medicina más predictiva y adaptada a cada persona”. Detectar qué órganos envejecen antes de tiempo y qué señales aceleran ese proceso permite intervenir de forma más temprana y personalizada, en lugar de esperar a que la enfermedad se manifieste. Con este enfoque, BASE4 Biosciences busca impulsar nueva forma de entender la salud femenina: menos reactiva, más preventiva y basada en la biología real de las mujeres.