OpenAI ha hecho un anuncio que ha sacudido la comunidad científica y tecnológica. La compañía asegura que uno de sus modelos de inteligencia artificial ha resuelto el problema de Navier-Stokes, una de las ecuaciones más complejas de la física matemática y uno de los denominados Seis Problemas del Milenio que todavía no tenían solución. Según la información facilitada por la empresa, el sistema trabajó durante 88 horas de manera coordinada, con hasta 10.000 agentes de IA operando simultáneamente para alcanzar el resultado. El modelo utilizado, que OpenAI describe como "significativamente más capaz" que el recientemente lanzado GPT-6 Astra, habría demostrado que las ecuaciones de Navier-Stokes pueden desarrollar una singularidad en un tiempo finito.
Formuladas en el siglo XIX, estas ecuaciones describen el movimiento de fluidos como el agua y el aire. Son fundamentales para la física y la ingeniería, ya que se utilizan para diseñar aviones, predecir el tiempo atmosférico, estudiar el flujo sanguíneo y analizar corrientes oceánicas, entre muchas otras aplicaciones. El reto matemático, sin embargo, consistía en determinar si en tres dimensiones un fluido que inicialmente se comporta de manera regular puede llegar a desarrollar una singularidad, es decir, un punto donde la velocidad crece sin límite en un tiempo finito. La compañía ha publicado un documento de 165 páginas en el que expone su demostración. El trabajo, que ha sido revisado internamente, plantea que sí es posible la existencia de esta singularidad.
La polémica sobre el acceso a la investigación
El anuncio, sin embargo, no ha estado exento de controversia. Según ha publicado The Wall Street Journal, OpenAI habría empezado a probar su nuevo modelo con los Problemas del Milenio después de tener indicios de que dos de estos problemas estaban cerca de ser resueltos. Estos indicios estaban relacionados con el trabajo del matemático Levent Alpöge y del profesor de la Universidad de Nueva York Tristan Buckmaster. Buckmaster ha afirmado que él y Alpöge utilizaron modelos de OpenAI y de Anthropic para avanzar en su investigación. OpenAI ha negado categóricamente haber accedido directamente al trabajo de los investigadores, pero ha reconocido que no puede descartar que las conversaciones que los científicos mantuvieron con sus sistemas de IA puedan haber contribuido al desarrollo de la herramienta que finalmente ha resuelto el problema.
Esta revelación ha abierto un debate sobre las fronteras entre la investigación humana y la generada por IA, y sobre la posible filtración de resultados no publicados a través de interacciones con modelos de lenguaje. Los Problemas del Milenio fueron establecidos en el año 2000 por el Clay Mathematics Institute, que ofreció un premio de un millón de dólares por la resolución de cada uno de los siete grandes retos matemáticos. Hasta ahora, solo uno había sido resuelto: la conjetura de Poincaré, en el año 2002. La posible resolución de Navier-Stokes, si se confirma, supondría un avance histórico, no solo para las matemáticas, sino también para la inteligencia artificial, que demostraría por primera vez su capacidad para abordar problemas científicos de primer orden.
El anuncio de OpenAI ha generado expectación, pero también escepticismo entre los matemáticos, que piden una revisión rigurosa de la demostración antes de darla por válida. La comunidad científica ha reaccionado con cautela ante la noticia, destacando la importancia de la verificación por parte de expertos independientes. La resolución de Navier-Stokes, si se confirma, sería un paso de gigante para la física y las matemáticas, pero también abriría nuevos interrogantes sobre el papel de la IA en el descubrimiento científico. La polémica sobre el acceso a la investigación inédita, además, podría llevar a un debate más profundo sobre la ética y la transparencia en el uso de modelos de IA en el ámbito académico. La compañía ha defendido que su modelo ha trabajado de manera autónoma, pero las circunstancias que rodean el anuncio han generado un debate sobre la propiedad intelectual y la colaboración entre humanos y máquinas en el campo de la investigación.