Hace justo un año empezábamos esta colaboración con ON-IA reflexionando sobre una pregunta: ¿puede la inteligencia artificial llegar a convertirse en un aliado ante las emergencias? Más tarde hablamos de regulación, impacto o confianza. Esta oportunidad nos ha obligado a detenernos y preguntarnos qué papel puede desempeñar la IA en el ámbito social. Pero la realidad, a veces, nos devuelve a la casilla de salida. Hace apenas unos días, el terremoto que sacudió Venezuela nos hizo poner esa primera pregunta de nuevo sobre la mesa. En cuestión de horas, desde Worldcoo activamos, junto a varias ONG y empresas colaboradoras, campañas de emergencia para canalizar ayuda directa sobre el terreno. Es un proceso que conocemos bien porque, por desgracia, hemos tenido que llevar a cabo en muchas ocasiones; sin embargo, nunca deja de impresionarnos.
Lo que nuestra experiencia nos ha demostrado es que las emergencias tienen algo que las hace especialmente complejas: evolucionan a una velocidad incontrolable. Muchas veces, mientras intentamos comprender el alcance de la situación, recibimos nuevas informaciones, cambian las necesidades sobre el terreno y miles de personas quieren ayudar al mismo tiempo. Lo cierto es que gestionar toda esa información y transformarla en decisiones efectivas es, sin ninguna duda, muy complejo. Siempre lo decimos, pero es cierto que, en esos primeros momentos, cada minuto cuenta. Y es precisamente ahí donde la inteligencia artificial puede aportar un valor real.
Sorprende pensar que ya existen herramientas capaces de analizar imágenes por satélite para identificar las zonas más afectadas, modelos predictivos que ayudan a anticipar la evolución de determinados fenómenos o sistemas que permiten detectar necesidades prioritarias a partir de miles de datos generados en tiempo real. Todo ello facilita que la respuesta sea más rápida y que los recursos lleguen donde realmente hacen falta. Además, algo muy valioso es que la IA también puede ayudar a priorizar información, detectando patrones que muy probablemente pasarían desapercibidos para los humanos, o agilizar tareas que, si las tuviéramos que realizar nosotros de forma manual, consumirían un tiempo muy valioso.
En nuestro caso, la inteligencia artificial también empieza a convertirse en una herramienta de apoyo, ayudándonos a procesar información, identificar con mayor rapidez las necesidades de cada emergencia y agilizar parte del trabajo que implica poner en marcha una campaña solidaria en cuestión de horas. Por supuesto, no sustituye la experiencia de las organizaciones con las que colaboramos ni mucho menos las decisiones humanas, pero sí permite dedicar menos tiempo a tareas administrativas y más a aquello que realmente importa: hacer que la ayuda llegue cuanto antes. Está claro que la IA puede aportar capacidad de análisis y velocidad, pero son las ONG y los expertos quienes conocen el contexto, las empresas quienes movilizan recursos y la ciudadanía quien responde a la movilización.
Porque, si algo hemos aprendido durante este último año, es que lo que marca la diferencia sigue siendo la capacidad y predisposición de las personas para colaborar, así que, aunque la IA puede ayudarnos a ser más rápidos y eficientes, la solidaridad continúa siendo profundamente humana.
Probablemente, dentro de unos años veremos herramientas mucho más avanzadas que permitan anticipar mejor determinadas catástrofes o coordinar recursos casi en tiempo real, y ojalá lleguemos a ese punto, pero mientras tanto, cada nueva emergencia nos recuerda que la innovación solo tiene sentido cuando existe por y para las personas. Echando la vista atrás, podemos afirmar que la principal conclusión que sacamos de este año de tribunas es que la inteligencia artificial no viene a reemplazar la solidaridad, sino a reforzarla. Y es que, por mucho que avance la tecnología, siempre habrá algo que ninguna máquina podrá sustituir: nuestra humanidad.
Tribuna IA
Ninguna inteligencia artificial sustituirá la solidaridad humana
La IA puede aportar capacidad de análisis y velocidad, pero son las ONG y los expertos quienes conocen el contexto
- Tania Quintero
- Barcelona. Viernes, 17 de julio de 2026. 05:30
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