Un proyecto digital, impulsado por Pau García-Milà, quiere acercar el mundo casteller al público a través de una experiencia interactiva que combina el juego, la tecnología y el conocimiento de las collas. La iniciativa, presentada en un vídeo en las redes sociales, nace de la voluntad de encontrar una manera diferente de explicar los castells, con una propuesta entretenida que a la vez respete la realidad de esta actividad. El resultado es Quina colla!, un juego accesible a través de la página web quinacolla.cat que permite adentrarse en el universo casteller desde una perspectiva lúdica. La idea parte de una inquietud concreta: encontrar una fórmula que permita explicar el mundo casteller de una manera diferente de las habituales. En el vídeo, el creador del proyecto explica que hacía tiempo que tenía ganas de disponer de un juego que abordara esta temática y que fuera capaz de combinar el entretenimiento con el respeto por las collas y su actividad.

El reto no consistía únicamente en desarrollar un producto digital que funcionara como un juego, sino en encontrar una manera de representar la realidad castellera sin desvirtuarla. La propuesta debía ser lo suficientemente atractiva para despertar el interés de los usuarios, pero también debía tener en cuenta los elementos que forman parte de este universo. Esta voluntad de combinar divulgación y entretenimiento es el punto de partida de la iniciativa. En lugar de limitarse a presentar información sobre los castells, el proyecto apuesta por una experiencia en la que el usuario puede interactuar con los contenidos y descubrir los detalles a través de la dinámica del juego.

La inteligencia artificial como herramienta de creación

Para dar forma a la idea, el creador ha aprovechado las nuevas posibilidades que ofrecen las herramientas de inteligencia artificial, como es el caso de Claude. Tal como explica en el vídeo, decidió poner a prueba una de estas herramientas con un encargo abierto: desarrollar un juego que le sorprendiera cuando se despertara. El procedimiento que describe es directo. Formuló la petición a la inteligencia artificial antes de ir a dormir y dejó que la herramienta trabajara a partir de las instrucciones que le había dado. La intención era comprobar hasta dónde podía llegar esta tecnología cuando se le planteaba un objetivo concreto, pero sin definir previamente todos los detalles del resultado. El vídeo presenta esta experiencia como una manera de explorar las posibilidades de la inteligencia artificial aplicada a la creación de productos digitales. En este caso, la tecnología se pone al servicio de una idea vinculada a la cultura popular catalana, con la intención de transformarla en una propuesta interactiva.

Esta manera de trabajar también sitúa el proyecto en un terreno de experimentación. El creador no se limita a hablar de las posibilidades teóricas de la inteligencia artificial, sino que muestra el resultado práctico de haberla utilizado para materializar una idea que hacía tiempo que tenía en la cabeza. El resultado de este proceso es ¡Qué pandilla!, una propuesta digital que sitúa a las collas castelleras en el centro de la experiencia. El vídeo muestra varias pantallas del juego, con imágenes de castells y referencias a diferentes collas, así como elementos interactivos que permiten seleccionar opciones y avanzar en la partida. La interfaz incorpora escenas ambientadas en espacios castellers reconocibles, como la plaça de Sant Jaume de Barcelona, y presenta diferentes configuraciones de castells. Entre los elementos que se pueden ver, hay las opciones vinculadas a la colla, al tipo de castell y a la plaza, que forman parte de la mecánica mostrada en pantalla.

La propuesta traslada así el mundo casteller a un entorno digital en el que el usuario no se limita a observar imágenes, sino que puede participar en el desarrollo de la experiencia. El juego convierte a las collas y los castells en los elementos centrales de una dinámica interactiva. El vídeo también deja ver que el proyecto incluye referencias a los castells logrados por las collas. Este componente es especialmente relevante porque conecta la experiencia de juego con la trayectoria castellera que se quiere representar. La voluntad expresada por el creador es que el juego sea entretenido, pero que a la vez respete la realidad de las collas y sus éxitos.