El 55% de los empleadores que despidieron trabajadores por culpa de la IA ahora se arrepienten, según una investigación reciente de Forrester. Solo hay que ver lo que está pasando en Klarna, la empresa sueca del "compra ahora y paga después". En 2024, dio por hecho que un chatbot de atención al cliente era capaz de realizar el trabajo de **700 agentes a tiempo completo, pero a medida que su plantilla se redujo,** también lo hizo la satisfacción de los clientes. No se trata de concluir que la inteligencia artificial no ha funcionado, sino que se ha integrado tarde, mal y de forma demasiado transversal.
Falta de confianza
Este año, su CEO Sebastian Siemiatkowski admitió que estos recortes iniciales se guiaron por el ahorro de costes y llevaron a una “menor calidad” del servicio. Ahora afirma que Klarna está volviendo a contratar agentes y “realmente invirtiendo en la calidad del soporte humano como vía del futuro”. Otras empresas también están reevaluando sus decisiones. A principios de este año, la plataforma de aprendizaje de idiomas Duolingo anunció que eliminaría contratos temporales a favor de la IA y que solo incorporaría personal “si estas funciones no pueden ser automatizadas”. La reacción pública fue inmediata y el director ejecutivo de la empresa acabó retractándose. Estos ejemplos de empresas que dan marcha atrás ponen de manifiesto una tendencia creciente: más empleados.
Una tendencia americana
Pero hay más estudios que van en esta tendencia que se acentuará para 2026. Según un análisis de Visier basado en 2,4 millones de trabajadores en 142 empresas globales, el 5% de los empleados despedidos fue recontratado por un antiguo empleador el último año, una proporción pequeña, pero al alza. ¿Cuál es el atractivo de estas contrataciones? Los empleados boomerang ya conocen la cultura, se adaptan más rápidamente y suelen volver con una perspectiva renovada.
La directora general de Visier, Andrea Derler, dijo que los datos muestran que muchas empresas se están dando cuenta gradualmente de lo que las herramientas de IA pueden y no pueden hacer. Dijo que la IA a menudo se utiliza como una excusa conveniente para los despidos, pero que esta excusa aún no está completamente justificada. Visier señala que las herramientas de IA se están implementando activamente en diversas industrias, pero hasta ahora no son capaces de sustituir completamente a los humanos. En cambio, automatizan ciertas partes de las tareas, lo que deja a las empresas con una falta de especialistas que las puedan gestionar eficazmente. Como resultado, algunas empresas tienen que contratar empleados experimentados, ya que los costes de integración de la IA continúan aumentando.
Un informe reciente apunta a un pico de recontrataciones que ha alcanzado el 35% del mercado laboral norteamericano. Por su funcionamiento, la mayoría son empleados temporales que son recontratados, y el valor ha rondado el 28% en los últimos años. Ahora ha pasado al 35% desde hace un año, lo cual es una subida importante, pero en un momento en que el desempleo está en aquel país al 4% y las compañías se dan cuenta de que han despedido personal importante por la IA. Pero es una tasa baja de recontrataciones, lo que apunta a que los despidos por la IA continuarán aumentando, sin que estas decenas de miles de personas despedidas vuelvan a sus antiguos trabajos. El problema de fondo es que las tecnológicas tampoco están ampliando plantilla, y el sector de la ingeniería ha entrado en terreno incierto. Solo hacen recontrataciones de personal que han visto que necesitaban, pero en una cantidad baja, y para sustituir a cierta gente que se va