El Barcelona New Economy Week (BNEW) ha empezado su séptima edición poniendo el foco en la inteligencia artificial. La inauguración del vertical dedicado a esta tecnología se ha celebrado en el auditorio del DFactory, el espacio que agrupa el ecosistema de innovación del Consorci de la Zona Franca, y ha reunido a actores del sector para debatir cómo la inteligencia artificial puede pasar de ser una inversión a convertirse en un impacto tangible para las empresas.

La sesión ha servido para poner encima de la mesa la inteligencia artificial como un elemento transformador para la competitividad. Los participantes han coincidido en señalar que la tecnología, por sí sola, no garantiza resultados, y que es necesario un trabajo previo y una estrategia clara para que los proyectos tengan recorrido.

Ricardo Oliver, responsable de Transformación de IA del BBVA, ha sido el encargado de abrir el turno de intervenciones. Su reflexión se ha centrado en la necesidad de que la inteligencia artificial "se traduzca en un valor real". En este sentido, Oliver ha subrayado que el impacto de esta tecnología debe estar presente, principalmente, al servicio del cliente. 

Prever el movimiento de los visitantes

David Martin, director de Tecnología y Datos de PortAventura, ha explicado cómo el parque temático aplica la inteligencia artificial en su operativa diaria. Según ha detallado, la tecnología se utiliza para "prever el movimiento de gente que accede al parque y, a partir de ahí, planificar la operativa necesaria". Esta previsión permite anticiparse a las necesidades de cada momento y ajustar los recursos disponibles.

Martin también ha señalado que el objetivo va más allá de la gestión inmediata. Se trata de conocer el perfil del cliente, sus gustos y cómo ha encontrado el parque, para que no solo visite una vez las instalaciones. Esta dimensión de fidelización es, según el directivo, una de las claves de la estrategia digital de PortAventura.

El directivo del parque ha remarcado que la medición de la IA es clave para entender el efecto de esta tecnología. Sin datos que permitan evaluar los resultados, es difícil saber si las decisiones tienen el impacto esperado. En este sentido, Martin ha explicado que en PortAventura están aplicando "la IA de una forma sutil y transitoria", integrándola en los procesos sin que esto represente una ruptura con la forma habitual de trabajar.

Las dificultades de las pymes

Xavier Pérez, CEO de Zania Design, una empresa fabricante de muebles de cocina con sede en Manresa, ha aportado la visión de las pequeñas y medianas empresas. Según su experiencia, las pymes "tienen mentalidad de adoptar la inteligencia artificial, pero muchas veces no tienen la estructura para hacerlo". Esta falta de estructura es uno de los obstáculos principales que dificultan la implantación de proyectos de IA en este tipo de empresas. Pérez ha explicado que, en su caso, la inteligencia artificial ya les ayuda a enfocar la venta en función de la tipología de cliente. Esta aplicación práctica muestra cómo la tecnología puede tener un impacto directo en la actividad comercial, incluso en empresas de dimensiones reducidas.

Sandra Sieber, profesora del departamento de Iniciativa Emprendedora en IESE, ha aportado una perspectiva académica a la sesión. Según su intervención, la decisión sobre la IA no solo debe estar en el departamento tecnológico, porque también hablamos de negocio. Esta afirmación pone el acento en la necesidad de que las decisiones sobre inteligencia artificial "se tomen con una visión amplia, que incluya los objetivos de la empresa y no solo los aspectos técnicos".

Sieber ha señalado que el auténtico impacto de la IA no es descubrir lo que se puede dejar de hacer, sino el hecho nuevo que se puede llevar a cabo. Esta idea desplaza el foco de la eficiencia hacia la innovación y sugiere que el valor de la tecnología está más en las posibilidades que abre que en las tareas que elimina. La profesora también ha puesto encima de la mesa una cuestión relevante: ¿qué sucede cuando delegamos una decisión a la IA? Esta pregunta abre el debate sobre los límites de la automatización y sobre la responsabilidad de las decisiones que se toman con el apoyo de sistemas inteligentes.

Productividad, modelos de negocio y creación de valor

La segunda parte de la sesión ha tratado cómo la inteligencia artificial ha replanteado la productividad, los modelos de negocio y la creación de valor en la industria. Xavier Roca, director general de Industria de la Generalitat, ha explicado que el objetivo es agilizar trámites. En su intervención ha apuntado que, aunque con la IA se aumente la productividad, esto no quiere decir que automáticamente se incremente la competitividad.

Roca ha señalado que detrás de la IA debe haber una estrategia de gestión de datos que se han generado. Sin esta estrategia, los esfuerzos pueden quedar diluidos y no conseguir los resultados esperados. Albert Anglarill, director de Proyectos de Ametic en Catalunya, ha defendido que "hemos pasado de una etapa de experimentación a ya desarrollar proyectos".

Esta observación sugiere que la inteligencia artificial ha dejado de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en una herramienta que las empresas incorporan de manera planificada. Anglarill también ha apuntado que la formación en IA no solo debe llevarse a cabo en perfiles técnicos. Esta afirmación amplía el foco de la formación y subraya que la comprensión de la tecnología es necesaria en todos los ámbitos de la organización, no solo en los departamentos tecnológicos.

Alfonso Cossío, director de Aplicaciones en Oracle, ha aportado una visión optimista sobre el impacto laboral de la tecnología. Según su intervención, la inteligencia artificial es una oportunidad para revalorizar muchos puestos de trabajo. Fernando de Santos, coordinador de IA en Ibercaja, ha puesto encima de la mesa una dificultad práctica que afecta a muchos proyectos. Según su experiencia, un problema actual es que los gastos de un proyecto de IA "van cambiando cada día y, a la hora de activarlo, esto genera problemas".