La inteligencia artificial está transformando el sector financiero y abriendo nuevas oportunidades de inversión, pero también genera dudas sobre las elevadas valoraciones y el riesgo de una posible burbuja. Daniel Sullà, director general de Caixa Enginyers Gestió, en esta entrevista con la ON-IA, analiza el impacto de la IA en la productividad, la gestión de inversiones y el futuro de diferentes sectores, y defiende una aproximación basada en la cautela, la diversificación y el largo plazo. Al mismo tiempo, reivindica una tecnología al servicio de las personas y de un asesoramiento financiero cada vez más personalizado. 

¿Estamos ante una crisis de la inteligencia artificial?
Una crisis desde el punto de vista de las noticias que aparecen ahora, que últimamente han aparecido con el desarrollo de la tecnología. Yo estoy en el mundo de las inversiones y debería decir que, salvo algún día concreto, los mercados no están en un contexto de crisis ahora mismo.


¿Cómo aplica la IA una entidad de las características de Caixa Enginyers?
El sector financiero es de los sectores que más está implementando la inteligencia artificial y, de momento, se percibe que la correlación en productividad es bastante positiva. La IA es una herramienta que para las entidades financieras tiene elementos muy beneficiosos: automatización de procesos, gestión de riesgo, personalización de servicios y productos a clientes. Por lo tanto, el proceso ahora mismo es muy positivo. Como entidad cooperativa que somos, en Caixa Enginyers siempre pensamos que la tecnología debe estar al servicio de las personas y la sociedad. Estos incrementos de productividad en el sector financiero, derivados de la inteligencia artificial, se traducen en márgenes y beneficios.


En clave de conocimiento de la IA, ¿el cliente viene con los deberes hechos de casa o necesita un acompañamiento a la hora de utilizar esta tecnología para las finanzas?
Esto evoluciona muy rápidamente y lo veo con la gente de mi entorno. Hay gente que de forma más rudimentaria y casera coge el ChatGPT y le pide que optimice una cartera de inversiones. Yo creo que es una herramienta complementaria, porque al final la banca muchas veces te ofrece poder operar por tu cuenta y ser asesorado. Yo creo que es una herramienta complementaria.

A escala interna, ¿los trabajadores de Caixa Enginyers están haciendo el tránsito hacia un uso intensivo de la inteligencia artificial?
Sí, evidentemente. El sector de la banca está muy regulado, con variantes como el cumplimiento normativo y la protección de datos. Por lo tanto, no puedes utilizarla de 0 a 100 y tienes que ir acompañando. Antes hablábamos de la productividad, pero también existen aspectos negativos y sesgos en el análisis o valoración de inversiones. Todo el mundo está probando qué herramientas se pueden usar para automatizar y potenciar el valor añadido. Para mí, el valor añadido en banca o gestión de inversiones es escuchar, acompañar, recomendar y asesorar a una persona sobre su salud financiera.

Usted mantiene que viven en un sector altamente regulado. ¿Cómo se puede gestionar la operativa diaria con una tecnología como la inteligencia artificial que va a más velocidad que la propia normativa?
En nuestro caso hay un tema regulatorio que ya dice qué datos puedes volcar a la inteligencia artificial. Efectivamente, cada día hay una nueva herramienta y más potente que la anterior. Por lo tanto, la implementación de la IA debe ser gradual. El propósito de nuestra entidad es humanizar las finanzas y no debemos quitar todas las caras y poner robots que acompañen a las personas. El objetivo debe ser dedicarle más tiempo de valor a los clientes. 

¿A través de qué indicadores se evalúa el impacto de la inteligencia artificial en la rentabilidad de una empresa o inversión?
No todos los sectores pueden utilizar, igualmente, la inteligencia artificial. Según estudios recientemente publicados, el sector financiero creo que era el ámbito donde había un porcentaje de trabajadores y trabajadoras que más usaba la herramienta y lo correlacionaba mucho con la productividad y los márgenes. Más allá de eso, no tengo suficientes datos para valorar, pero de momento todo parece que la hipótesis es de crecimiento.


¿Cree que es real la euforia inversora que hay alrededor de la inteligencia artificial?
Hay muchos ámbitos de euforia en el mundo de las inversiones y seguramente nos hemos pasado, porque hace bastante tiempo que hablamos de burbujas. Quien quiera encontrar paralelismos, seguramente los acabará encontrando. En Estados Unidos, por ejemplo, se han detectado movimientos parecidos a la época de los ferrocarriles o de la aparición de internet. La concentración en un número concreto de compañías y, a la vez, que estas tengan la misma influencia en el índice es una alerta. También aparece la creatividad respecto al endeudamiento y la circulación de préstamos entre clientes y proveedores; también podría ser una alerta. Para poner la guinda al pastel, vemos salidas a bolsa u operaciones de compras y fusiones que son paralelismos con momentos históricos pasados.

¿Qué se debe tener en cuenta para visualizar si el sector de la inteligencia artificial, o los complementarios, será rentable a largo plazo?
Es una muy buena pregunta, porque al final la cadena de valor de la inteligencia artificial es inmensa. Hablamos de los chips de las firmas Nvidia, OpenAI, Anthropic y los hiperescaladores. Estas empresas han superado los 100.000 y los 200.000 millones de dólares anuales. La previsión es superar el billón de dólares en los próximos tres años. El reto será si toda esta inversión se podrá monetizar, porque ahora esto no es gasto.

Si gracias a la inteligencia artificial hay coches autónomos, tal como ha anunciado recientemente Elon Musk, esto tiene unas implicaciones bestiales. No solo porque quizás no se necesitan tantos taxistas como ahora, sino que directamente implica a los constructores de vehículos, proveedores y aseguradoras. ¿Qué es lo que vemos con la IA? Que los escenarios actualmente son tan elevados, con gente que piensa que se está invirtiendo demasiado y tampoco será revolucionario. Por lo tanto, yo diría que cautela, diversificación, largo plazo, sentido común y seguramente habrá ganadores y perdedores.

¿Cómo ve el uso de la IA ahora y en un futuro?
Quiero ser positivo en el sentido de que es una nueva tecnología. Es más que una tecnología, una capa de inteligencia extra. En Caixa Enginyers estamos a favor de velar por los derechos de las personas y de que haya un marco ético, una gobernanza y una responsabilidad sobre esta herramienta. La inteligencia artificial puede ser disruptiva en algunos sectores y puestos de trabajo. Habrá nuevas demandas y beneficios en las empresas. Me quiero quedar con esta parte.