La expansión de la inteligencia artificial está provocando una transformación profunda en el mercado laboral, una revolución que genera un debate social sobre la conveniencia o no de su incorporación en los diferentes ámbitos productivos. A pesar de las opiniones divergentes, la realidad empresarial y laboral apunta en una dirección clara: la IA ha llegado para quedarse y su utilización se convertirá en un factor determinante para las oportunidades de empleo de los trabajadores.
Según las proyecciones que la misma tecnología ofrece, antes del año 2035 se producirán transformaciones radicales en diversos sectores económicos. Diversas ocupaciones tradicionales podrían verse muy afectadas o incluso desaparecer completamente. Entre los perfiles que se encuentran en el punto de mira se encuentran los cajeros de bancos y supermercados, los agentes de viajes, los operadores de peaje y los conductores, estos últimos en el contexto de la progresiva implantación de los vehículos autónomos.
Ocupaciones en riesgo en Estados Unidos
En Estados Unidos, donde el proceso de automatización avanza con especial rapidez, ya se han identificado cuatro categorías profesionales que se encuentran en una situación de riesgo elevado ante el avance de la inteligencia artificial. Estos perfiles comparten la característica de llevar a cabo tareas que pueden ser automatizadas con las tecnologías actualmente disponibles.
El primer grupo afectado es el de los trabajadores administrativos, especialmente aquellos que dedican su jornada laboral a la introducción manual de datos en hojas de cálculo y otras herramientas similares. La tecnología actual ya permite automatizar estos procesos de manera más eficiente, segura y rápida, lo cual hace prever una reducción significativa de estos puestos de trabajo en los próximos años.
El segundo perfil en riesgo es el de los profesionales de atención al cliente que operan en el primer nivel de contacto con los usuarios. Estos trabajadores, que gestionan las primeras interacciones y consultas de los clientes, podrían ser sustituidos por sistemas de inteligencia artificial cada vez más sofisticados, capaces de resolver un volumen creciente de demandas de manera autónoma.
El tercer colectivo señalado es el de los traductores de textos, una actividad que ya ha experimentado una transformación notable en los últimos años con la generalización de herramientas de traducción automática. Estas tecnologías se han normalizado completamente en el día a día de las empresas y particulares, y su evolución continúa mejorando la precisión y la calidad de los resultados.
El cuarto perfil en riesgo es el de los asistentes legales, profesionales que ejecutan tareas de apoyo en despachos de abogados y departamentos jurídicos. Las capacidades de la inteligencia artificial para procesar grandes volúmenes de documentación legal, identificar precedentes y elaborar informes preliminares podrían transformar sustancialmente esta profesión.
Una transformación acelerada
La evolución de la inteligencia artificial está acelerando los procesos de cambio en el mercado laboral a un ritmo que supera las previsiones iniciales. Las empresas, ante la posibilidad de mejorar su eficiencia y reducir costes, están incorporando progresivamente estas tecnologías en sus procesos productivos y de gestión.
Esta transformación, sin embargo, no solo implica la desaparición de determinadas ocupaciones, sino también la creación de nuevas oportunidades laborales vinculadas al desarrollo, implementación y mantenimiento de los sistemas de inteligencia artificial. El reto para los trabajadores y para los sistemas educativos es adaptarse a esta nueva realidad, adquiriendo las competencias digitales que permitan aprovechar las oportunidades de un mercado laboral en plena reconfiguración.
