Los avances recientes de China en el campo de la inteligencia artificial han reducido de manera "drástica" la distancia que separaba los principales modelos chinos de sus competidores de Estados Unidos. En los últimos meses, la tecnología se ha convertido en uno de los principales escenarios de la rivalidad entre Pekín y Washington, y la progresión de los modelos desarrollados en China empieza a cuestionar la ventaja que hasta ahora mantenían las empresas norteamericanas. Los principales modelos chinos se encuentran actualmente a solo un 3% de distancia de sus rivales de Estados Unidos en determinadas pruebas de referencia. El análisis apunta que esta diferencia se ha reducido considerablemente durante los últimos meses, coincidiendo con la evolución de los modelos chinos y, especialmente, con el lanzamiento de la versión 4.1 de Flash de DeepSeek.
El dato, recogido por Bloomberg, pone de manifiesto la velocidad con que está avanzando la competencia en un sector considerado estratégico tanto para Estados Unidos como para China. Si a principios de año la distancia entre los modelos de los dos países llegaba al 15%, en mayo todavía era del 9%. Ahora, esta diferencia se ha reducido hasta el 3%. Uno de los casos que mejor ejemplifica esta evolución es el de DeepSeek, una de las compañías chinas que ha conseguido situar sus modelos entre los más destacados de las clasificaciones internacionales. La versión Flash V4.1 ocupó el sexto lugar mundial el mes pasado en LiveBench, un sistema de referencia que evalúa el rendimiento de los modelos de inteligencia artificial a partir de sus respuestas ante diferentes tipos de preguntas, problemas, enigmas y tareas de análisis.
El modelo de DeepSeek obtuvo una puntuación de 81,1 puntos. A pesar de quedar por detrás del primer clasificado, la diferencia respecto del modelo Fable 5.1, desarrollado por la empresa estadounidense Anthropic, fue relativamente reducida. El modelo de Anthropic encabezó la clasificación con 83,4 puntos. Esto significa que entre ambos modelos había una diferencia de poco más de dos puntos en esta clasificación. Expresada en términos porcentuales, la distancia se situaba alrededor del 3%. La progresión es especialmente significativa si se compara con los datos registrados unos meses antes. La distancia entre los modelos chinos y los estadounidenses era mucho mayor a principios de año, cuando llegaba al 15%. En mayo, esta diferencia se había reducido hasta el 9%, y posteriormente ha continuado disminuyendo hasta situarse en el 3%.
Una distancia cada vez más corta
Para Robert Lea, analista sénior de Bloomberg, esta evolución podría tener consecuencias sobre el reparto del mercado de la inteligencia artificial. El analista considera que el progreso de los modelos chinos puede favorecer nuevas ganancias de cuota de mercado por parte de las plataformas desarrolladas en China. La reducción de la distancia respecto a los modelos estadounidenses indicaría que los sistemas chinos son cada vez más competitivos en un ámbito en el que las empresas de Estados Unidos han mantenido hasta ahora una posición destacada. El cambio también plantea interrogantes sobre el futuro de la supremacía tecnológica estadounidense en el sector. Según Lea, los avances logrados por China generan más dudas sobre la sostenibilidad a largo plazo del liderazgo de Estados Unidos en inteligencia artificial.
Esta situación no implica, sin embargo, que China haya superado a Estados Unidos en el conjunto del sector. Los datos muestran que todavía hay una presencia superior de modelos estadounidenses en las primeras posiciones de las clasificaciones. De hecho, solo tres empresas chinas —DeepSeek, Moonshot y Alibaba— habían logrado situar alguno de sus modelos entre los quince mejores del mundo. El dato refleja, por lo tanto, una situación de competencia creciente, pero también muestra que Estados Unidos continúa teniendo una representación más amplia entre los modelos situados en la parte alta de las clasificaciones. La carrera por el desarrollo de la inteligencia artificial se enmarca en una rivalidad tecnológica más amplia entre Estados Unidos y China. En los últimos años, las dos potencias han intensificado la competición en sectores considerados estratégicos, y la IA ha ido adquiriendo un papel cada vez más importante dentro de esta disputa.
El desarrollo de modelos capaces de analizar información, responder preguntas y ejecutar tareas complejas se ha convertido en uno de los principales indicadores de la capacidad tecnológica de los dos países. En este contexto, los avances de las empresas chinas tienen una importancia que va más allá de la clasificación individual de un modelo. La reducción de la diferencia de rendimiento entre los sistemas chinos y los estadounidenses apunta a una aceleración de la competencia. El hecho de que la distancia haya pasado del 15% al 3% en un período relativamente corto refuerza la percepción de que el sector se encuentra en una etapa de rápida evolución.
La importancia estratégica de la inteligencia artificial también ha quedado reflejada en las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El mandatario afirmó el mes pasado que "quien gane la carrera de la IA, gana", en una muestra de la relevancia que Washington atribuye al liderazgo en esta tecnología. Trump también se ha mostrado contrario a frenar el desarrollo de la inteligencia artificial en Estados Unidos ante el temor de que una reducción del ritmo de innovación pueda permitir que China avance y acabe superando al país estadounidense. Esta posición sitúa la competición tecnológica en el centro del debate político y económico. El desarrollo de la IA ya no se percibe únicamente como una cuestión vinculada a las empresas tecnológicas, sino también como un elemento relacionado con la capacidad de los dos países para mantener su posición en el ámbito tecnológico.