El Estado se ha situado a la cabeza en la adopción de inteligencia artificial en el entorno laboral. Según los últimos datos de un estudio de Cegid, el 82% de los empleados ya utiliza herramientas de IA en sus tareas diarias, lo que supone un incremento de 9 puntos respecto a 2025. El verdadero factor diferencial, sin embargo, radica en la frecuencia de uso: el 40% de los profesionales recurre a esta tecnología de forma habitual, la cifra más alta entre los mercados analizados, después de experimentar un crecimiento récord de 16 puntos en solo un año. A este grupo se añade otro 42% que la utiliza de forma ocasional. A pesar de la elevada adopción, esta intensidad de uso también plantea retos para las organizaciones. Entre los empleados que ya han utilizado IA, el 82% reconoce haber recurrido a herramientas no proporcionadas por su empresa sin informar: un 23% lo hace regularmente, un 40% a menudo y un 19% alguna vez.

La elevada adopción de herramientas de IA contrasta con el ritmo al que las empresas están estructurando su despliegue. Solo el 45% de las organizaciones cuenta ya con algún tipo de rol o equipo dedicado a la implantación y gestión de la inteligencia artificial, mientras que un 22% está estudiando crear estas funciones y un 28% no tiene previsto hacerlo. La brecha también se observa en la formación: menos de la mitad de los empleados (44%) afirma que su empresa le ha dado formación específica sobre herramientas de inteligencia artificial.

Esta falta de estructuración se refleja también en la integración real: solo el 9% de las organizaciones ha logrado una integración completa de la IA en sus prácticas diarias, mientras que el 37% mantiene una integración parcial y el resto todavía está en fase de pruebas sin integración duradera. El resultado es un escenario en el que la IA avanza de abajo hacia arriba: los profesionales descubren y adoptan nuevas herramientas para resolver tareas cotidianas, mientras las compañías todavía están definiendo cómo integrar estas tecnologías de forma segura, estructurada y alineada con sus objetivos de negocio.

Percepción positiva de la IA

A pesar de los retos, la actitud de los profesionales hacia la IA es claramente favorable. El 81% de los encuestados manifiesta una actitud positiva hacia la inteligencia artificial, con la curiosidad, la confianza y el entusiasmo como sentimientos más mencionados. Esta cifra supone el porcentaje más alto entre los países europeos analizados, lo que refleja una acogida favorable de esta tecnología en el entorno empresarial. El estudio evidencia que los trabajadores están adoptando la IA a un ritmo más rápido que las propias empresas. Esta situación, conocida como "IA fantasma", genera riesgos en términos de seguridad de los datos y cumplimiento normativo. Las empresas deberán acelerar el despliegue de políticas, formación y gobernanza para aprovechar al máximo el potencial de la IA, minimizando los riesgos asociados a su uso no controlado.

La adopción masiva de la IA en las empresas es una realidad, pero su gestión todavía está por definir. Los próximos años serán clave para que las compañías aprovechen todo el potencial de esta tecnología y se conviertan en líderes en el uso de la IA. La buena noticia es que la predisposición de los trabajadores es alta, hecho que debería facilitar la implementación de políticas y formación.

El reto es que las empresas sean capaces de ponerse al día y evitar que el uso de la IA se haga de manera descontrolada. La situación actual, con una elevada adopción y una baja gobernanza, requiere una respuesta rápida por parte de las organizaciones para evitar riesgos y aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece la IA. El camino hacia una integración plena de la IA en el mundo laboral apenas empieza, y el Estado está en una posición privilegiada para liderar esta transformación, siempre que las empresas sepan gestionar correctamente el proceso.