El grupo Volkswagen ha incluido en la documentación para la reunión del consejo de supervisión de este viernes la retirada progresiva de la marca Seat a partir de 2029. Según ha avanzado la revista alemana WirtschaftsWoche, la decisión responde a la necesidad de reducir costes y simplificar la estructura de marcas del gigante automovilístico, que atraviesa una profunda crisis por la irrupción del vehículo eléctrico y la competencia de los fabricantes chinos. El documento interno, que debe ser votado por el consejo de supervisión, señala que "la marca Seat debe retirarse de manera ordenada y optimizando costes a más tardar a finales de 2029". Seat ya no formaría parte de la visión estratégica del grupo para 2030, y el argumento principal es que mantener la marca en su forma actual "vincularía recursos adicionales", mientras que "el desarrollo estratégico debe centrarse más en el grupo de marcas Cupra".
La decisión de Volkswagen no supone una sorpresa para los analistas del sector. Ya en 2023, el entonces consejero delegado de la marca, Thomas Schäfer, afirmó que "el futuro de Seat es Cupra". Desde entonces, la marca nacida como división deportiva de Seat en 2018 ha ido ganando peso dentro del grupo, mientras la marca matriz ha ido reduciendo su presencia en el mercado. Las cifras avalan la apuesta de Volkswagen por Cupra. Durante el primer semestre de 2026, Cupra vendió 170.100 vehículos, mientras que Seat se quedó en 129.600 unidades. Esta tendencia ya se hizo patente en 2025, cuando las ventas de Cupra crecieron un 33% mientras las de Seat cayeron un 17%. Cupra se ha convertido en la principal fuente de ingresos y rentabilidad para la compañía. Los modelos actuales de Seat han ido perdiendo protagonismo en favor de los modelos de Cupra, que ofrecen márgenes más elevados por vehículo. Además, Seat no ha tenido una apuesta clara por los coches eléctricos, mientras que Cupra se ha posicionado como una marca electrificada y de diseño más moderno.
El impacto sobre Martorell
La posible desaparición de Seat como marca comercial no supondría, en principio, el cierre de la planta de Martorell, donde trabajan unas 15.000 personas. La fábrica se convertiría en el centro de producción de Cupra y también podría fabricar vehículos de otras marcas del grupo, como Volkswagen o Skoda. De hecho, Martorell está llamada a tener un papel clave en la estrategia del grupo alemán para los coches eléctricos urbanos, con modelos de varias marcas del grupo. La paradoja es que la desaparición comercial de Seat podría convivir con el crecimiento industrial de Martorell, que ganaría producción gracias a los nuevos modelos eléctricos. No obstante, la decisión tiene un alto simbolismo para la industria española. Seat, fundada en 1950, ha sido durante más de 70 años uno de los motores industriales de Cataluña y da empleo a más de 15.000 personas.
La posible retirada de Seat se enmarca en un plan de reestructuración más amplio que afecta a todo el grupo Volkswagen. El consejo de supervisión de este viernes debe debatir un plan de ajuste que incluye el posible cierre de cuatro plantas en Alemania y una reducción de hasta 50.000 puestos de trabajo en todo el mundo. El consejero delegado de Volkswagen, Oliver Blume, impulsa este programa de reducción de costes para recuperar competitividad frente a los fabricantes asiáticos. La presión sobre el negocio es fuerte por la caída de las ventas en China y el impacto de las nuevas políticas arancelarias de Estados Unidos.
Los representantes de los trabajadores y el sindicato IG Metall se han opuesto a los planes de Blume. En España, los sindicatos han mostrado preocupación por el impacto sobre la planta de Martorell, que hasta ahora ha mantenido buenos niveles de rentabilidad. Portavoces de Seat se han limitado a señalar que la decisión no está tomada, pero han reconocido que "el contexto global ha cambiado significativamente, impactando de manera severa en el sector del automóvil" y que el grupo está trabajando en un plan de transformación para reforzar su competitividad. La votación de este viernes será clave para el futuro de una marca que ha sido sinónimo de automoción española durante más de siete décadas.
