Veolia refuerza su posición en el mercado mundial de la desalación de agua con dos nuevos contratos en Oriente Medio valorados en cerca de 200 millones de euros. Los proyectos, adjudicados en Omán y los Emiratos Árabes Unidos, suman una capacidad de producción de 490.000 metros cúbicos diarios y consolidan la presencia del grupo francés en una región donde la seguridad hídrica se ha convertido en una cuestión estratégica ante la escasez de recursos naturales y el crecimiento demográfico.
La operación incluye dos actuaciones de diferente naturaleza. En los Emiratos Árabes Unidos, Veolia se encargará del diseño de la planta desalinizadora de Al Hamriyah y del suministro de su tecnología. En Omán, la compañía ha conseguido un contrato de cinco años para la explotación y la optimización del rendimiento de la instalación de Al Asilah. Entre ambas plantas podrán producir agua potable para una población de aproximadamente 1,6 millones de personas.
El proyecto de mayor envergadura es el de Al Hamriyah, en Emiratos, que contará con una capacidad de 410.000 metros cúbicos de agua al día y permitirá abastecer a unos 1,4 millones de habitantes. La instalación destaca especialmente por sus objetivos de eficiencia energética. Según Veolia, alcanzará un consumo de 2,75 kilovatios hora por metro cúbico de agua producida, lo que supondrá un nuevo récord para una planta de desalación de estas dimensiones.
Para conseguirlo, el grupo integrará diferentes tecnologías propias en las fases de pretratamiento y remineralización del agua. Entre ellas figuran sistemas de flotación por aire disuelto, filtros de presión de doble medio y filtros de calcita. La combinación de estas soluciones permitirá optimizar el proceso de producción y reducir la energía necesaria para obtener agua potable a partir del agua del mar.
Con este contrato, Veolia amplía su cartera de proyectos en los Emiratos Árabes Unidos, donde ya participa en instalaciones como Hassyan, en Dubái; Mirfa 2, en Abu Dabi; Umm Al Quwain y Fujairah. La compañía considera que estos proyectos contribuyen a garantizar el suministro de agua en un territorio sometido a una elevada presión sobre sus recursos hídricos.
El segundo contrato corresponde a la planta de Al Asilah, en Omán, que tiene una capacidad de producción de 80.000 metros cúbicos diarios y suministra agua a unos 200.000 habitantes. Veolia asumirá durante cinco años su explotación y la mejora de su rendimiento operativo. La instalación dispone de un sistema solar que permite diversificar las fuentes de energía utilizadas y la compañía incorporará sus soluciones digitales Smart Connectors y Hubgrade para mejorar la supervisión de los equipos y optimizar su consumo eléctrico.
Veolia ya opera cuatro grandes plantas desalinizadoras en Omán, entre ellas la de Sur, que abastece de agua potable a cerca de 2,5 millones de personas. La compañía considera este mercado uno de los pilares de su estrategia de crecimiento en Oriente Medio, donde lleva más de tres décadas desarrollando proyectos relacionados con la gestión del agua.
Un mercado estratégico para crecer hasta 2030
Los dos contratos se enmarcan en la estrategia del grupo para ampliar su capacidad de desalación gestionada en todo el mundo. Veolia aspira a alcanzar los 1,4 millones de metros cúbicos diarios bajo gestión en 2030, con Oriente Medio como uno de los mercados prioritarios. Actualmente, la tecnología de la compañía está presente en instalaciones que representan el 18% de la capacidad mundial instalada de desalación.
La empresa destaca que la innovación ha permitido transformar el sector durante las últimas cinco décadas. Desde la década de 1980, el consumo energético necesario para desalar agua se ha reducido un 80%, mientras que el coste de producir un metro cúbico ha descendido un 90%, según los datos facilitados por el grupo.
Entre las líneas de desarrollo tecnológico figuran los sistemas de ósmosis inversa apoyados en inteligencia artificial, destinados a mejorar el rendimiento de las instalaciones. También trabaja en reducir el impacto ambiental de estas plantas mediante un menor uso de productos químicos, una mejor dispersión de la salmuera y el empleo de electricidad descarbonizada.
"La desalinización es uno de los pilares fundamentales de la seguridad hídrica en Oriente Medio", ha señalado Estelle Brachlianoff, directora general de Veolia, quien ha destacado que los nuevos contratos refuerzan la alianza estratégica del grupo con la región y contribuyen al objetivo de duplicar su capacidad de desalación gestionada en todo el mundo hasta 2030.