Las acciones de Tesla y SpaceX, compañías propiedad de Elon Musk, ha registrado descensos en torno al 5% al inicio de la jornada bursátil en Estados Unidos. La victoria de los demócratas en las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, que les ha llevado a ganar el control total del Congreso, ha sentado las bases para que los inversores se muestren más cautelosos en sus apuestas bursátiles.

Los inversores auguran que el Congreso aprobará más regulación sobre la inteligencia artificial y se contendrán los recursos para desarrollar sus infraestructuras, de manera que se dañarán las finanzas de Elon Musk y sus empresas. A su vez, resta pendiente el objetivo de Musk de fusionar ambas compañías, un proceso que deberá contar con la supervisión de las autoridades americanas competentes en la materia. Los inversores también prevén una moderación de las presiones inflacionistas.

Al empezar la jornada bursátil de este miércoles, el precio por título de la automovilística Tesla ha caído a 377 dólares (334 euros), un 5,17% menos. El descenso no llega en el mejor momento, puesto que hace un par de semanas el fabricante de vehículos eléctricos anunció un beneficio de 715 millones de euros en el tercer trimestre de 2026, lo que supone un retroceso del 42% respecto al mismo periodo del año anterior.

Le ha sucedido lo mismo a SpaceX que ha perdido un 4,12% de su valor, hasta 135 dólares (120 euros) en los primeros compases de la sesión bursátil. Los últimos estados contables de SpaceX anotaron un beneficio neto atribuido de 4.404 millones de dólares (3.926 millones de euros) en el tercer trimestre de 2026, en contraste con los 'números rojos' de 1.054 millones de dólares (940 millones de euros), del mismo periodo de 2025.

Este mismo miércoles, SpaceX ha sido noticia también por el acuerdo multianual alcanzado con el fabricante de chips Qualcomm para suministrar tecnología de infraestructura a su futuro operador de telefonía móvil, Starlink Mobile, con el que busca competir directamente en el mercado estadounidense contra gigantes como Verizon, AT&T y T-Mobile.

La victoria demócrata

El Partido Demócrata de Estados Unidos ha vivido una de las noches más grandes de su historia reciente y ha hecho válidos los escenarios más optimistas para ganar el control de las dos cámaras del Congreso en las elecciones legislativas de este martes; un voto de condena a las políticas (la económica en particular) del presidente Donald Trump, que encara sus dos últimos años de mandato debilitado como nunca a los ojos del Partido Republicano.

Todas las proyecciones de los principales medios estadounidenses, incluidas las de la conservadora Fox News, conceden a los demócratas los 51 escaños que les dan la mayoría en la cámara alta y, con holgura, más de los 218 escaños que necesitaban para ganar la Cámara de Representantes, la cámara baja del Congreso; un escenario impensable a principios de año.

Un malherido Trump ha intentado enmarcar la derrota en la ausencia de su nombre en las papeletas, por mucho que se haya pasado las últimas semanas recorriendo el país entero, mitin tras mitin, intentando asociar su identidad a sus candidatos, según informa Europa Press.

El presidente estadounidense lleva días asegurando que la derrota no afectará en lo más mínimo a su forma de gobernar y recurrirá sin pudor al veto ejecutivo para obstaculizar la ola de investigaciones que propulsará el nuevo Congreso, pero la realidad es que la noche demócrata ha sido una sucesión de victorias en estados donde el mandatario había ganado con comodidad las presidenciales de 2024.