Telefónica ha presentado los resultados del primer semestre con una notable mejora respecto al ejercicio anterior. La firma de telecomunicaciones ha registrado pérdidas de 338 millones de euros, una cifra que supone una reducción del 75% en comparación con los números del mismo periodo de 2025. La compañía atribuye esta evolución al impacto de diversas operaciones extraordinarias que han distorsionado las cuentas, pero que no afectan la marcha del negocio ordinario.
Entre los factores que han condicionado las cuentas hay una desinversión en Chile que ha supuesto 1.001 millones y una provisión de 265 millones para la reestructuración de la filial alemana. A pesar de estos cargos puntuales, el grupo ha conseguido dejar atrás las pérdidas en el segundo trimestre, con un beneficio neto de 73 millones. Este resultado refleja la capacidad de la operadora para generar beneficios en su negocio recurrente, a pesar de los ajustes extraordinarios.
El negocio en continuidad, que incluye España, Brasil, Alemania, el Reino Unido y el resto de actividades que permanecen dentro del grupo, ha generado un beneficio neto de 474 millones. En cambio, las actividades que ya están fuera del perímetro o en proceso de desinversión, principalmente en Latinoamérica, han aportado un resultado negativo de 812 millones. Estas cifras ponen de manifiesto la transformación del grupo, que se concentra en los mercados donde tiene una posición más sólida. Entre enero y junio, la compañía presidida por Marc Murtra ha generado unos ingresos de 16.392 millones, un 1,7% más que en el mismo periodo del año pasado. La tendencia positiva se ha acentuado en el segundo trimestre, cuando la facturación ha llegado a los 8.265 millones, un 3% más, lo que confirma la mejora progresiva de los resultados a lo largo del ejercicio.
Los dos motores del crecimiento han sido España y Brasil. La filial española ha facturado 6.513 millones, un 2,5% más, mientras que el negocio brasileño ha sumado 5.195 millones, un incremento del 12,5%. Estas cifras confirman la solidez de los dos mercados principales del grupo, que continúan ganando peso en el conjunto de la facturación y que actúan como contrapeso a las dificultades en otras regiones. El buen comportamiento de España se ha visto impulsado por la demanda de servicios de fibra y móvil, mientras que Brasil ha crecido gracias al empuje del negocio de datos y a la expansión de la cobertura de redes de nueva generación. Estos dos mercados continúan siendo los principales generadores de valor para el grupo.
Mejora de la rentabilidad y reducción de la deuda
El resultado bruto de explotación ajustado ha llegado a los 5.768 millones, un 3,8% más que en el primer semestre del año pasado. En el segundo trimestre, el ebitda ha crecido un 6,4%, lo que permite a la compañía afirmar que avanza con paso firme hacia el cumplimiento de las previsiones para el conjunto del año. El grupo ha aprovechado la mejora de las cuentas para reducir su endeudamiento. La deuda financiera neta se ha situado en 25.278 millones a cierre de junio, un 8,4% menos que hace un año. La ratio de endeudamiento ha bajado hasta 2,68 veces, por debajo de las 2,72 del cierre de marzo y de las 2,78 de final de 2025. Esta reducción progresiva del endeudamiento es uno de los objetivos centrales de la dirección de la compañía. La compañía ha destacado que, entre abril y junio, ha encadenado el tercer trimestre consecutivo de crecimiento simultáneo en todos los principales indicadores financieros, tanto en tasa de cambio real como en términos constantes. Esta tendencia refleja el éxito de las medidas adoptadas para mejorar la eficiencia operativa y la generación de caja.
Los resultados del primer semestre han permitido a Telefónica elevar sus expectativas para el conjunto del año. La compañía ha revisado al alza el objetivo de flujo de caja operativo, para el que ahora prevé un crecimiento superior al 3% en términos constantes, frente a la anterior previsión de más del 2%. Esta mejora del 50% en las expectativas refleja la confianza de la dirección en la generación de caja del negocio.
La compañía mantiene el resto de metas financieras para 2026, entre las que se encuentran un crecimiento de ingresos y ebitda de entre el 1,5% y el 2,5%, una ratio de inversión sobre ingresos alrededor del 12% y un flujo de caja libre de aproximadamente 3.000 millones. En el ámbito del dividendo, la compañía ha confirmado el pago de 0,15 euros por acción en efectivo correspondiente al ejercicio de 2026, que se hará efectivo en junio de 2027, después de haber abonado en junio de este año el segundo tramo del dividendo de 2025. Este compromiso con el dividendo es una señal de confianza en la evolución futura del negocio.
