Telefónica ha oficializado la venta del 67,5% de su accionariado a la operadora Colombia Telecomunicaciones a su competidora regional Millicom Colombia Holding. La transacción, valorada en 182 millones de euros, ha sido registrada formalmente en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Esta operación representa el último y definitivo paso de un amplio plan de desinversión que, durante los últimos años, ha llevado al grupo a retirarse progresivamente de la práctica totalidad de su presencia en América Latina, una región donde fue uno de los principales inversores extranjeros durante más de dos décadas. Desde la empresa se ha detallado que los ingresos procedentes de esta venta se integrarán inmediatamente en la estructura financiera del grupo. El destino específico de estos fondos es la reducción sostenida de la deuda neta consolidada, uno de los objetivos financieros primordiales del consejo de administración.

De acuerdo con las estimaciones comunicadas por la misma empresa, este movimiento permitirá situar la deuda financiera neta del grupo por debajo de los 1.550 millones de euros, una cifra que refleja una política activa de desendeudamiento y una gestión prudente del balance en un contexto macroeconómico caracterizado por el aumento de los tipos de interés y la volatilidad de los mercados. La operación se inscribe explícitamente dentro de la política de gestión activa de cartera de activos impulsada por el actual equipo directivo de Telefónica, liderado por Marc Murtra. Esta estrategia tiene como finalidad principal la racionalización de las inversiones, el abandono de los mercados considerados no estratégicos o con rentabilidades marginales, y la concentración del capital y de los esfuerzos operativos en los ámbitos considerados clave para el futuro del grupo. Dentro de este marco, la venta del activo colombiano no es un hecho aislado, sino el último paso de un proceso de desconcentración geográfica que ya había tomado forma previamente

El proceso de desinversión en América Latina

En este sentido, la actual ejecución del acuerdo con Millicom viene a completar una secuencia de desinversiones que comenzó con la salida de Argentina y Perú, y que se intensificó de manera notable el pasado mes de octubre con el cierre simultáneo de las ventas de sus filiales en Uruguay y Ecuador. Cada transacción se ha llevado a cabo tras un análisis detallado de la situación competitiva, las perspectivas de crecimiento, las necesidades de renovación tecnológica y la adecuación a la nueva orientación global de Telefónica, la cual prioriza actualmente su posición en los mercados europeos, especialmente en España, Alemania y el Reino Unido, y mantiene Brasil como la única excepción relevante a su retirada de la región latinoamericana.

El comprador, Millicom, opera con la marca comercial Tigo y se consolida como uno de los principales actores del sector de las telecomunicaciones en América Latina. Fuentes cercanas a la negociación señalan que el acuerdo garantiza la continuidad del servicio para la base de clientes de Colombia Telecomunicaciones y prevé una transición ordenada que minimice cualquier impacto operativo. La conclusión satisfactoria de esta venta, que era el único activo latinoamericano que restaba pendiente tras los cierres anteriores, subraya la determinación de la ejecutiva de Telefónica por llevar a cabo su plan estratégico.

La salida completa de América Latina constituye un cambio de era para Telefónica. Tras una expansión internacional que tuvo en este continente uno de sus principales exponentes, la empresa invierte ahora el vector geográfico para centrarse en la consolidación y la expansión en mercados considerados más maduros, cercanos y con sinergias potenciales más elevadas.

Este cambio de paradigma responde a la evolución del sector, donde la intensa competencia, las elevadas inversiones en redes de nueva generación y las necesidades de despliegue de tecnologías como el 5G y la fibra óptica requieren una asignación de recursos altamente selectiva. La reestructuración global de Telefónica, simbolizada por esta última venta, pone el foco en la sostenibilidad financiera, la eficacia operativa y la búsqueda de posiciones de liderazgo en los mercados considerados nucleares para su trayectoria futura.