Seat ha decidido detener los tres turnos del taller de montaje de la línea 1 de la planta de Martorell, la dedicada exclusivamente a vehículos eléctricos, tanto el viernes como el lunes. El motivo es un problema puntual de suministro de celdas de baterías. La situación, sin embargo, podría tener una duración más larga de la que inicialmente preveía la compañía, dado que la producción de esta línea todavía se encuentra en fase de aumento progresivo y la demanda de los modelos que se fabrican es especialmente elevada.
La noticia ha sido confirmada por fuentes sindicales y de la empresa a la ACN, un hecho que La Vanguardia también había avanzado previamente. Además del taller de montaje, durante la noche del jueves al viernes también se detuvo el taller de chapa de la misma línea, aunque por la mañana había funcionado con normalidad, según ha precisado Seat.
El proveedor de las celdas es PowerCo, una filial del grupo Volkswagen que opera la planta de baterías de Salzgitter, en Alemania, y que también desarrolla la gigafactoría de Sagunto. Estas celdas llegan a Martorell, donde se ensamblan en paquetes de baterías en una instalación específica dentro del recinto, con una capacidad para ensamblar unas 1.200 baterías diarias y una inversión asociada de aproximadamente 300 millones de euros. La empresa confía en que el martes se pueda restablecer la normalidad y que la actividad vuelva a funcionar con regularidad. Esta previsión, sin embargo, no es compartida por los representantes de los trabajadores.
La preocupación sindical y el impacto en la producción
Desde los sindicatos, el portavoz de CCOO en Seat, Rafa Guerrero, ha alertado de que no hay previsión de restablecimiento de las celdas, por lo que considera que el paro de turnos en esta línea se puede alargar más allá de lo que prevé la empresa. Fuentes sindicales han calificado la situación de preocupante y han estimado que estos paros podrían implicar más pérdida de producción. Guerrero también ha señalado que el problema afecta a vehículos que se encuentran en pleno lanzamiento y que tienen una demanda superior a la capacidad de producción, lo que agrava el impacto de la interrupción.
En la línea 1 de la planta de Martorell se producen los modelos eléctricos Volkswagen ID.Polo y Cupra Raval, dos vehículos en los que el Grupo Volkswagen confía buena parte de su estrategia de crecimiento para los próximos años. Esta confianza se enmarca en un contexto marcado por la irrupción de la competencia china en el mercado electrificado, que ha intensificado la presión sobre los fabricantes europeos. Según los datos que ha ido publicando la compañía, el Cupra Raval ha registrado más de 51.000 pedidos desde el mes de abril, una cifra que la marca ha descrito como el mejor lanzamiento de su historia, y el Volkswagen ID.Polo se situaría en unos niveles similares.
Mientras la línea 1 se encuentra parada, las otras dos líneas de la planta de Martorell, dedicadas a vehículos de combustión, continúan funcionando con normalidad. Esta circunstancia permite mantener parte de la actividad de la factoría y limita, al menos de momento, el impacto global de la interrupción sobre la producción total de Seat en Martorell. La línea afectada, sin embargo, es la que concentra buena parte de las expectativas de futuro del grupo en la planta catalana, que supuso una inversión de 3.300 millones de euros para entrar en la era eléctrica, tal como se encargaron de recordar los directivos del grupo automovilístico en la última edición del Salón del Automóvil de París.