Seat ha inaugurado este jueves su nueva planta de economía circular, ubicada en la Zona Franca. En funcionamiento desde finales del año pasado, la instalación ha requerido una inversión de 4,8 millones de euros. El objetivo principal es desmontar coches de las marcas Seat y Cupra que son previos a la producción en serie para recuperar y reciclar piezas y componentes. Estos elementos podrán ser reutilizados en nuevos vehículos o reacondicionados para su comercialización a través de socios externos, ofreciendo así una segunda vida a los materiales.

El proyecto ha contado con una inversión inicial de 4,8 millones de euros por parte de Seat, a los que se añaden 1,3 millones de financiación provenientes de los fondos del PERTE de Economía Circular. Este apoyo público refleja el interés de las administraciones por impulsar proyectos industriales que combinen la innovación tecnológica con la sostenibilidad ambiental. La nueva planta inició su actividad el pasado mes de diciembre y desde entonces trabaja en el desmontaje y la recuperación de piezas de vehículos de preserie, que hasta ahora tenían un destino incierto o eran tratadas como residuos.

Componentes reutilizables y reacondicionados para una segunda vida

Los componentes y materiales recuperados en la planta podrán tener diferentes destinos. Una parte será reutilizada directamente en la fabricación de nuevos vehículos, cerrando el círculo dentro de la misma compañía. Otra parte será reciclada para obtener materias primas secundarias. Finalmente, algunos componentes podrán ser reacondicionados para su comercialización a través de socios externos, ofreciendo a los clientes soluciones más económicas y con menor impacto ambiental que las piezas completamente nuevas. Esta tercera vía abre nuevas oportunidades de negocio en el mercado de recambios reacondicionados.

Con la entrada en funcionamiento del Circular Economy Hub, Seat busca impulsar la economía circular como un pilar fundamental de su compromiso con la sostenibilidad. La compañía se ha fijado el objetivo de reducir este año en un 60% los residuos enviados a plantas de tratamiento durante los procesos productivos, en comparación con el año 2010. Este hito es un paso intermedio en el camino hacia el objetivo de lograr cero residuos en el año 2050, en línea con la estrategia de Economía Circular del Grupo Volkswagen. La reducción de residuos implica tanto la minimización de la generación como la maximización de la reutilización y el reciclaje.

Más allá de la gestión de residuos, la compañía está trabajando en la incorporación de materiales reciclados y renovables en sus vehículos. Entre los ejemplos destacados, Seat utiliza una fibra textil derivada de plásticos recuperados del mar, y la microfibra Dinamica, fabricada con un 73% de poliéster reciclado mediante un proceso a base de agua. Estos materiales alternativos reducen el uso de materias primas y disminuyen la huella ambiental de los vehículos, a la vez que mantienen los estándares de calidad y durabilidad exigidos por la marca.

Reducción de las emisiones de CO2

El compromiso ambiental de Seat no se limita a la gestión de residuos y al uso de materiales reciclados. La compañía también está trabajando activamente en la descarbonización de sus operaciones. Desde 2010, la compañía ha reducido las emisiones de dióxido de carbono de sus instalaciones en un 75%. El objetivo es alcanzar la neutralidad de carbono en sus instalaciones en el año 2040. Además, la compañía quiere ser una empresa neutra en carbono en 2050, alineándose con los objetivos de descarbonización del Grupo Volkswagen y con la iniciativa Zero Impact Factory.

El nuevo Circular Economy Hub refleja el compromiso de Seat con la dinamización del tejido empresarial e industrial de Barcelona. En el año 2024, la compañía y el Ayuntamiento de Barcelona firmaron un acuerdo para impulsar conjuntamente la innovación y poner en marcha iniciativas de economía circular. La nueva planta es la materialización de este acuerdo y contribuirá a consolidar Barcelona como hub tecnológico en el ámbito de la economía circular.

Además, la iniciativa refuerza el avance hacia la movilidad urbana sostenible, uno de los grandes retos de las grandes ciudades en las próximas décadas. En el futuro, Seat prevé ampliar las operaciones de este centro para abarcar nuevas iniciativas circulares, como el reciclaje de baterías de vehículos eléctricos o la recuperación de componentes electrónicos, dos de los principales desafíos de la industria del automóvil en la transición hacia la movilidad eléctrica.