Seat y Cupra han comenzado este miércoles el ensamblaje en serie del sistema de baterías destinado a los coches eléctricos Cupra Raval y Volkswagen ID Polo en la fábrica de Martorell. Esta puesta en marcha representa el último paso necesario antes del inicio de la producción de los dos modelos, que se fabricarán íntegramente en Catalunya, y supone un avance significativo en el proceso de electrificación de la compañía. Las instalaciones donde se realiza el ensamblaje de baterías se inauguraron el pasado mes de diciembre, y después de un período de pruebas y ajustes técnicos, han entrado ahora en funcionamiento a pleno rendimiento. La empresa ha destacado que este espacio transformará Martorell en una planta flexible y en el epicentro de la movilidad del futuro, convirtiendo la factoría en un referente de la industria automovilística europea en la era de la electrificación.

El centro de producción de baterías cuenta con una capacidad técnica que permite fabricar hasta una batería cada 45 segundos, lo cual se traduce en un volumen de 1.200 unidades diarias y unas 300.000 baterías anuales. Este ritmo productivo sitúa la factoría de Martorell entre las instalaciones más avanzadas de Europa en la fabricación de componentes para vehículos eléctricos. El espacio ha sido diseñado para operar con altos estándares de automatización y precisión, garantizando la calidad y la fiabilidad de cada batería que sale de la línea de montaje. La capacidad de producir baterías a gran escala es un factor clave para asegurar la competitividad de los dos modelos eléctricos que se fabricarán en Catalunya.

Un componente fabricado en El Prat

Uno de los elementos fundamentales del sistema de baterías es la E-Box, el componente que actúa como cerebro de la batería y gestiona su funcionamiento. Este componente se fabrica en las instalaciones de la compañía en la localidad de El Prat de Llobregat, un centro con una larga tradición industrial que durante 45 años estuvo dedicado al desarrollo de cajas de cambios manuales para vehículos de combustión. Esta reconversión de una antigua fábrica de componentes para motores de combustión hacia la producción de piezas para vehículos eléctricos ejemplifica la transformación que vive el sector de la automoción en Catalunya.

La planta de El Prat ha tenido que adaptar sus capacidades técnicas y formar a sus trabajadores para abordar esta nueva etapa productiva. Cuando el sistema de baterías está totalmente acabado, se somete a diversas pruebas para asegurar su seguridad y rendimiento. Estos controles son especialmente rigurosos dada la importancia que las baterías tienen para el funcionamiento y la seguridad de los vehículos eléctricos, y garantizan que cada unidad cumpla con los estándares exigidos por la industria.

Una vez superadas todas las verificaciones, las baterías son transportadas de manera automática a través de un puente aéreo de 600 metros hasta la línea de producción donde se montan el Cupra Raval y el Volkswagen ID Polo. Este sistema de transporte interno permite optimizar los tiempos de producción y asegurar un flujo continuo de componentes entre las diferentes secciones de la factoría. La puesta en marcha del ensamblaje de baterías confirma la apuesta de Seat y Cupra por la fabricación de vehículos eléctricos en Catalunya.

La compañía ha destinado importantes inversiones a adaptar las instalaciones de Martorell y de El Prat para hacer frente a los retos de la nueva movilidad, en un momento en que el sector de la automoción atraviesa una transformación profunda. La fabricación del Cupra Raval y del Volkswagen ID Polo en Catalunya representa una oportunidad para consolidar la industria automovilística en el territorio, generando empleo cualificado y manteniendo el papel estratégico que este sector tiene en la economía catalana. La apuesta por la electrificación, además, posiciona las instalaciones de la compañía como un referente en la transición hacia una movilidad más sostenible.