El Banco Santander obtiene la primera de las tres autorizaciones que necesita para completar la compra de Webster Bank. El grupo que preside Ana Botín cuenta ahora con el visto bueno de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) el equivalente a la CNMV en España. Y necesita recibir luz verde de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo para cerrar la operación.
En un comunicado remitido a la SEC, Webster detalla que la SEC autorizó la adquisición el 12 de junio tras haber sido presentada por Santander Bank, la filial estadounidense del Santander, el pasado 30 de marzo. Recientemente también obtuvo el visto bueno de los accionistas del banco norteamericano.
La operación, anunciada en febrero, convertirá al Santander en uno de los bancos más grandes de Estados Unidos. Hasta el cierre de la operación —que se cerró por 12.200 millones de dólares (unos 10.300 millones de euros)—, el Santander y Webster continuarán operando como entidades independientes y no se producirán cambios en las cuentas de los clientes, el acceso a oficinas ni en el servicio cotidiano de Santander ni de Webster.
Una vez integrado Webster, el banco aspira a alcanzar un RoTE de en torno al 18% en Estados Unidos en 2028, además de posicionarse entre los cinco bancos más rentables de los 25 mayores bancos comerciales del país.