Ryanair también nota la presión que el encarecimiento del crudo está ejerciendo sobre las aerolíneas europeas. La compañía irlandesa anuncia este miércoles que reduce su oferta de vuelos para la temporada de invierno, que en el sector va de octubre a marzo, y en consecuencia espera una disminución del número de pasajeros transportados. En concreto, la low cost prevé ahora transportar 214 millones de pasajeros en el ejercicio fiscal 2027, frente al objetivo anterior de 216 millones.

El ajuste se concentrará en la temporada de invierno porque la propia aerolínea considera que es "menos rentable", según ha explicado en un comunicado, donde además ha adelantado que el elevado precio del combustible puede tener un impacto especialmente significativo sobre sus resultados.

La decisión llega después de meses de presión sobre los costes energéticos y de combustible en las compañías aéreas. Numerosas aerolíneas han presentado ya en los primeros meses del año pérdidas o fuertes caídas de sus beneficios, en buena medida por el incremento del precio del crudo y su impacto sobre el coste de operar sus flotas.

El encarecimiento del petróleo se ha intensificado tras el estallido de la guerra en Irán y la creciente tensión en torno al estrecho de Ormuz, una de las principales vías de tránsito mundial de petróleo y productos energéticos. La incertidumbre sobre el suministro ha impulsado al alza los precios de la energía y, con ellos, los del combustible utilizado por las aerolíneas.

Y en este contexto, Ryanair ha decidido ahora actuar sobre la capacidad para limitar el impacto de esta situación. La compañía señala que el combustible para aviones cotiza actualmente en torno a 140 dólares por barril, mientras que tiene cubierto aproximadamente el 80% de sus necesidades de combustible para el ejercicio fiscal 2027 a un precio cercano a los 67 dólares por barril.

Esta cobertura ofrece a la aerolínea una posición relativamente favorable frente a competidores con una menor protección frente a las fluctuaciones del crudo. Sin embargo, la compañía considera prudente reducir su exposición al combustible no cubierto durante los meses de invierno, cuando la demanda y la rentabilidad son tradicionalmente menores.

Ryanair espera que el tráfico durante el invierno se mantenga prácticamente estable respecto al año anterior, pero reducirá puntualmente vuelos para evitar asumir un coste excesivo de combustible. Según sus estimaciones, esta decisión podría permitirle reducir entre 70 y 100 millones de euros las pérdidas previstas para el semestre de invierno de 2026, dependiendo de la evolución de los precios del petróleo y de la demanda.

El movimiento contrasta con la evolución prevista para la temporada de verano. Ryanair mantiene su intención de incrementar su tráfico entre abril y octubre en más de un 5%, desde los 138 millones de pasajeros del verano anterior hasta unos 145 millones en el verano de 2026. La compañía, no obstante, advierte de que las tarifas del segundo trimestre muestran una ligera tendencia a la baja interanual.

El grupo confía en volver a cerrar un ejercicio rentable, aunque anticipa que el beneficio quedará por debajo del récord alcanzado en el ejercicio fiscal 2026. Ryanair considera todavía demasiado pronto para ofrecer una previsión significativa de beneficio neto para el conjunto del ejercicio.

La compañía también advierte de un posible cambio en el mercado si los precios del petróleo continúan elevados durante los próximos meses. En ese escenario, espera que las tarifas aéreas de corta distancia en Europa aumenten de forma considerable para compensar el incremento de los costes de combustible.

El anuncio se produce después de que Ryanair comunicara un crecimiento del 6% de su tráfico en agosto, hasta los 22,2 millones de pasajeros, lo que pone de manifiesto el contraste entre una demanda que todavía mantiene el crecimiento durante el verano y una temporada de invierno mucho más vulnerable al aumento de los costes energéticos.