Repsol ha concretado la compra de la empresa francesa SAS d'Exploitation des Établissements Poignat, una empresa familiar de distribución de combustibles en el oeste de Francia, en la región de Burdeos, según ha avanzado El Economista y han confirmado fuentes de la empresa a ON ECONOMIA. Aunque se trata de una operación menor, es un paso estratégico para continuar creciendo poco a poco en Francia. Concretamente, en una región donde no hay refinerías y depende totalmente de los combustibles del exterior. 

Repsol tiene capacidad para llevar su propio combustible, de forma que puede tener un dominio de la cadena de suministro de su venta en aquella zona, un país que no es central para su negocio, pero que puede ganar importancia por la proximidad con España. 

La empresa comprada tiene una cartera de 2.000 clientes y una base de distribución de 220 m³ de almacenamiento. A pesar de su tamaño reducido, se trata de una empresa histórica con más de 50 años de trayectoria. Con la adquisición, Repsol puede "reforzar su presencia logística, ampliar su conocimiento del mercado francés y disponer de capacidades locales clave para el desarrollo futuro del negocio". 

La actividad económica de Repsol en Francia, donde no tiene gasolineras, está diversificada y sobre todo centrada en el negocio de cliente. Distribución de gas propano al por mayor, comercialización de gasóleos, fuel-oils, lubricantes, asfaltos, combustibles de aviación y especialidades conforman su actividad. 

La inversión a futuro de Repsol, con una perspectiva de entre 16.000 y 19.000, se centra sobre todo en España, que concentra un 60% de la inversión. Estados Unidos, donde tiene gran parte de su negocio de exploración y producción, Brasil y México son los otros países estratégicos, a pesar de que el próximo 10 de marzo la empresa presentará una revisión de su plan estratégico que puede redefinir sus prioridades. Antes, sin embargo, el próximo 19 de febrero, Repsol presentará sus resultados anuales del recientemente cerrado 2025. 

Sobre todo, los ojos estarán puestos en los planes en Venezuela, donde con la intervención de Donald Trump se tiene que impulsar el rumbo de su negocio. Hace pocos días, la nueva presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, se reunió con directivos de Repsol. El impulso del país sudamericano puede ayudar a aumentar en un 13% la producción global de crudo de la empresa española, que puede triplicar lo que extrae allí.