En los años sesenta, el fabricante de grifería de la marca Ramonsoler vivió una década dorada en la que la firma, que entonces ya tenía más de 70 años de historia, alcanzó el momento más álgido con el lanzamiento de la colección Joya. Fueron unos grifos revolucionarios desarrollados utilizando técnicas de joyería que lograron un éxito sin precedentes, convirtiéndolas en un clásico y marcando el inicio de una nueva era para la firma. "A mi padre le decían que eran el Mercedes de los grifos", explica Jordi Soler, consejero delegado de Industrias Ramón Soler.
Hoy en día, la compañía ubicada en Sant Joan Despí acumula muchos otros lanzamientos significativos por su diseño y confortabilidad en el manejo, como también por su innovación y técnica para conseguir un ahorro del agua; no en vano tienen más de 200 patentes. Porque es cierto que "fabricar un grifo tiene muchas similitudes con la fabricación de un coche; es algo complejo", ratifica Jordi Soler, cuarta generación de la saga familiar. Economista de formación, conoce al detalle todos los procesos y la tecnología necesaria para fabricar con calidad y con los estándares más exigentes para que sus grifos y otros complementos de grifería se instalen en todo el mundo. "Siempre pensamos que podemos mejorar técnicamente para avanzar en innovación y diseño", insiste Jordi Soler que, a la vez, es el diseñador de las gamas Ramonsoler.
En el centro de trabajo de Sant Joan Despí se acaban los productos a medida, cuando es necesario, y se realiza el ensamblaje final de los artículos, dado que toda la producción está centralizada en China. La planta de producción y fundición —con 13.000 m²— está en la ciudad de Ningbo, donde se instalaron en 1982, con un socio local. Pero desde octubre de 2017 tienen el 100%. La planta está equipada para hacer la fundición del latón, el moldeo de piezas, el pulido y el estricto control de calidad. "Es muy importante tener todo el control de la fabricación; no es tan importante dónde fabricas, sino cómo es la estructura industrial y la forma de trabajar que tienes para conseguir el grado de calidad y la excelencia de producto que necesitas", explica Soler. La fábrica da trabajo a 250 personas.

Exportan el 50% de la producción
El consejero delegado considera que "Industrias Ramos Soler no es una multinacional, pero sí una empresa global que está en tres continentes y que tiene por objetivo el mundo". Tienen filial en México, donde disponen de un almacén y planta logística, y una Flagship Store en Ciudad de México. El ejecutivo cree que "a la larga puede ser la puerta de entrada a Estados Unidos", pero ahora mismo no se lo plantean. Es un mercado complicado porque los grifos deben estar certificados como libres de plomo, "y nos haría falta modificar la maquinaria y hacer copiosas inversiones".
No obstante, sí que se han decidido a entrar en el campo de los grifos de acero inoxidable, con la primera gama que han lanzado en 2026. Es un nuevo camino que hace poco que han iniciado, haciendo las inversiones necesarias porque -a raíz de las guerras comerciales internacionales- se han disparado los costes de fabricar con latón a raíz del incremento del precio del cobre.
"Fabricar en acero inoxidable es una disrupción total y hemos tenido que invertir en maquinaria, pero tenemos entre manos un material de primera calidad y durabilidad y altamente higiénico; de hecho, se usa para el material quirúrgico por sus altas prestaciones sanitarias", remarca Soler. Además, técnicamente, se puede cromar, pulir y abrillantar sin dificultades y, una vez instalado, también es más fácil hacer el mantenimiento. Sin embargo, como no se requiere recubrimiento, se reduce significativamente el uso de productos químicos y el consumo energético durante el proceso de fabricación.
Francia es muy importante
Hoy por hoy, Industrias Ramón Soler exporta el 50% de la producción, con un peso muy importante de las ventas en Francia, que se llevan el 30% de las exportaciones totales. Jordi Soler valora este hecho porque "Francia es un mercado muy exigente". De hecho, a partir de enero de 2027, todos los productos y materiales nuevos en contacto con agua de boca comercializados en Francia deben cumplir con la Conformidad Europea (Conformity EU-CE) establecida por la Directiva (UE) 2020/2184. La marca Ramonsoler ya se ha preparado.
Las ventas sumaron 55 millones de euros en 2025 y el ebitda fue de unos 8 millones (16%). Prevén alcanzar los 58 millones este año, con la idea de crecer hasta los 90 millones de euros en 2030. Es por ello que han iniciado una nueva etapa para convertirse en una firma global en diseño de baños. Se han dado cuenta de que es importante poder suministrar todos los elementos de un cuarto de baño; entre otras cosas porque son un proveedor destacado del sector hotelero -genera el 10% de los ingresos- trabajando para cadenas como Ritz-Carlton, para la cual servirán material para el nuevo hotel de Sevilla.
El futuro: acero inoxidable y oferta 360° para el baño
Para esta nueva fase, hace un año inauguraron una plataforma logística en Santa Margarida i els Monjos (Barcelona), con una inversión de dos millones de euros, con 10.000 m² de superficie, que "nos permitirá crecer". Actualmente, están buscando proveedores de sanitarios, de muebles, de complementos...
El objetivo de 2030: desarrollo de series fabricadas con acero inoxidable y la evolución hacia una oferta 360° de equipamiento integral de baño, con nuevas categorías, como mobiliario y platos de ducha.

La última innovación
La última innovación de la gama Ramonsoler ha sido Monotech, un avanzado sistema monocontrol patentado que redefine el concepto de innovación y confort en el uso diario del agua. Desarrollado por el equipo de I+D de la marca en Sant Joan Despí —con 14 personas de una plantilla de 120 profesionales—, Monotech incorpora un cartucho mezclador de agua fría y caliente, diseñado para ser intercambiable en todos los modelos de grifos termostáticos de la misma marca. Al prescindir de filtros, el cartucho mantiene un rendimiento óptimo incluso en condiciones exigentes, como los entornos con grandes variaciones de presión o temperatura. Su tecnología antical de última generación evita eficazmente la acumulación de residuos minerales, asegurando así una mayor durabilidad y un funcionamiento sin interrupciones.
Otros avances han servido para acotar el caudal de agua que sale por los grifos. "Esto lo hemos hecho de voluntad propia: el código técnico de edificación sitúa los límites entre 9 y 12 litros por minuto y nuestros grifos ya hace años que salen de fábrica ajustados a 5 litros por minuto".

Botas de vino y las fuentes de Montjuïc
El legado de la familia marca "la responsabilidad que tienes para que esto continúe adelante", admite Jordi Soler y recuerda que, en este aspecto, el peor trago para él y su hermano Llorenç -director comercial- fue superar la crisis inmobiliaria de 2008-2013. Superaron la situación y la crisis no barrió con una empresa que data de 1890. "Es la fecha que disponemos, pero creemos que como mínimo ya hacía 10 años que funcionaba, porque lo que tenemos es un catálogo de productos impresionante; denota que era una empresa muy avanzada", asegura Jordi Soler.
Su bisabuelo Miquel Soler y su socio Castellà fabricaban grifos para botas de vino en un pequeño taller metalúrgico en Manresa. La producción se fue extendiendo con grifos sanitarios y válvulas industriales hasta incluir actualmente líneas completas de grifos para baño, para cocina, para duchas grandes y para hidroterapia. Por el camino, Castellà no tuvo descendencia y la familia Soler asumió el control total de la empresa.
En 1929, con el primer relevo generacional, el abuelo de los hermanos Soler recibió la medalla de oro al Mérito Industrial por participar en la Exposición Universal de Barcelona. El reconocimiento les correspondió por haber trabajado con el ingeniero, arquitecto y luminotécnico catalán Carles Buïgas i Sans para construir la emblemática Font Màgica de Montjuïc.
Este hecho supuso un gran impulso y la compañía creció y se trasladó, en la década de los 30 del siglo pasado, a Esplugues, donde radicó hasta 1990, cuando se ubicó en Sant Joan Despí.
Repasar la trayectoria desde entonces es un compendio de ideas creativas y procesos tecnológicos que han merecido varios reconocimientos. En 2025 consiguieron Medalla de Oro EcoVadis 2025, de la cual Jordi Soler se siente especialmente orgulloso porque este reconocimiento refleja el resultado de una estrategia de mejora continua en la huella social y ambiental de la compañía, consolidando su liderazgo en sostenibilidad. También tienen el sello BREEAM, LEED y VERDE para edificios sostenibles.