Las inundaciones de los últimos días han provocado numerosas incidencias en el mundo empresarial de cinco comarcas catalanas, y ahora empiezan a llegar las primeras cifras que intentan ponerle números. Pimec, a través del Observatorio de la Pyme de Catalunya, ha hecho pública una estimación que sitúa el impacto económico global sobre las empresas del Vallès Oriental, el Barcelonès, el Baix Llobregat, el Vallès Occidental y el Maresme en 117 millones de euros.
Esta cifra, sin embargo, no es un número cerrado ni definitivo. Dependiendo de los supuestos que se utilicen, la entidad calcula que el impacto real podría moverse en una horquilla que va de los 65 millones hasta los 208 millones de euros. La amplitud de este intervalo no es casual: refleja la dificultad de medir con precisión las consecuencias de un temporal que ha golpeado actividades muy diversas y que, en muchos casos, todavía está desplegando sus efectos.
Para llegar a estas conclusiones, Pimec ha elaborado una encuesta dirigida a las empresas de los territorios afectados. El objetivo era conocer de primera mano cómo el temporal había incidido sobre la actividad empresarial, y las respuestas obtenidas permiten construir un retrato bastante detallado de la situación. El resultado más llamativo de la encuesta es que el 76% de las empresas que han participado asegura haberse visto afectada por las inundaciones. Es decir, tres de cada cuatro.
De estas, un 43% ha sufrido una afectación directa, mientras que un 33,0% la ha sufrido de manera indirecta. La afectación no se ha repartido de manera uniforme entre las comarcas. El Vallès Oriental es la zona donde el porcentaje de empresas afectadas es más elevado, con un 84%, seguido del Baix Llobregat (81%) y el Barcelonès (77%). En el otro extremo, las comarcas que han sufrido menos son el Maresme (55%) y el Vallès Occidental (52%). Estas diferencias territoriales tienen que ver con la intensidad de las lluvias y con las características de cada zona. El Vallès Oriental, por ejemplo, fue una de las comarcas donde se activó el confinamiento de la población, una medida que interrumpió la actividad en un momento especialmente crítico.
Paradas, movilidad y daños materiales
Cuando se baja al detalle de cómo se ha manifestado la afectación, los datos son igualmente elocuentes. El 78% de las empresas afectadas ha tenido que parar o reducir su actividad, y el 45% la ha tenido parada o reducida durante un día o más. No se trata, por tanto, de una molestia pasajera, sino de una interrupción real que ha obligado a reorganizar turnos, aplazar pedidos y, en muchos casos, asumir costes que no estaban previstos. Los problemas de movilidad han sido otra de las consecuencias más extendidas. El 54% de las empresas afectadas ha tenido dificultades de acceso o de desplazamiento, y el 41% ha visto cómo algunos de sus trabajadores no podían llegar al puesto de trabajo. Estas cifras reflejan hasta qué punto las infraestructuras viarias se vieron comprometidas y cómo esto afectó la capacidad de las empresas de funcionar con normalidad.
Además, el 27% de las empresas perjudicadas ha sufrido daños en instalaciones, maquinaria o stock. Este es, probablemente, el tipo de afectación más costoso y el que tarda más en resolverse, porque requiere reparaciones, sustituciones y, en algunos casos, la interrupción de la actividad durante periodos más largos. Un dato que ilustra la gravedad de la situación es que casi una de cada cinco empresas afectadas, concretamente el 18,9%, todavía no ha recuperado la normalidad. Esto significa que, semanas después de las inundaciones, hay negocios que continúan trabajando a medio gas o que no han podido reanudar la actividad con las condiciones habituales.