Naturgy ha dado luz verde a uno de sus proyectos internacionales más ambiciosos de los últimos años. A través de su filial de generación Global Power Generation (GPG), la compañía presidida por Francisco Reynés desembolsará más de 300 millones de euros para construir una instalación renovable en el estado australiano de Queensland que combinará 330 megavatios de capacidad fotovoltaica con 180 megavatios de almacenamiento en baterías. La planta, que se levantará en la región de Fraser Coast, se perfila como la infraestructura de mayor envergadura de Naturgy en Australia y supone un paso decisivo en la estrategia de internacionalización del grupo en el sector de las energías limpias.
La instalación, que será el segundo proyecto híbrido de solar y baterías que la empresa despliega en el continente, destaca por su configuración tecnológica y por la capacidad de aportar flexibilidad al sistema eléctrico australiano. La integración de generación fotovoltaica y almacenamiento permitirá optimizar la gestión de la energía renovable producida, compensando las fluctuaciones propias de la radiación solar y liberando electricidad en los momentos de máxima demanda. Esta doble función convierte la planta de Fraser Coast en una pieza clave para la estabilidad de la red en un mercado donde la penetración de renovables no para de crecer.
Uno de los aspectos que da solidez financiera al proyecto es el acuerdo de compraventa de energía a largo plazo (PPA) que lo acompaña, con una vigencia de diez años. Este contrato garantiza la salida comercial de la electricidad que generará la instalación y aporta al grupo una visibilidad de ingresos que la compañía considera fundamental en un entorno de precios volátiles. La misma Naturgy ha subrayado que el acuerdo pone de relieve el atractivo de sus proyectos para grandes consumidores industriales que buscan cumplir con sus objetivos de descarbonización y asegurarse un suministro estable de origen renovable.
Las obras comienzan ahora y la entrada en funcionamiento está prevista para 2028
El proyecto entra ahora en fase de construcción, después de superar las etapas previas de ingeniería y obtención de permisos. La previsión de la compañía es que la planta empiece a operar comercialmente durante el año 2028, un horizonte que se alinea con el plan de crecimiento internacional del grupo y con la estrategia de diversificación geográfica que la compañía ha impulsado en los últimos ejercicios. Una vez en marcha, la instalación contribuirá a agrandar la cartera renovable de GPG y a consolidar la presencia de Naturgy en un mercado que considera prioritario para su desarrollo futuro.
La inversión en Fraser Coast no llega en territorio desconocido para Naturgy. Australia se ha convertido en uno de los ejes centrales de la estrategia renovable del grupo, que opera desde hace años a través de GPG con una cartera operativa que ya supera los 1,3 gigavatios. Esta cifra incluye seis parques eólicos, dos plantas solares, la primera instalación de almacenamiento del grupo a escala mundial (ATC Battery) y su primer proyecto híbrido de generación fotovoltaica y baterías, conocido como Cunderdin. Con la incorporación de Fraser Coast, la compañía no solo amplía su capacidad instalada, sino que también diversifica su presencia territorial dentro del país.
La huella de Naturgy en Australia es notablemente amplia y abarca varios estados: desde Australia Occidental hasta Victoria, pasando por Nueva Gales del Sur, el Territorio de la Capital Australiana y el mismo Queensland, donde se ubicará el nuevo proyecto. Esta distribución geográfica refleja la apuesta por un mercado que combina un potencial renovable inmenso, una estabilidad institucional que facilita las inversiones a largo plazo y una creciente demanda de fuentes limpias por parte de grandes consumidores y administraciones públicas.
El socio kuwaití acompaña la expansión
Hay que recordar que la filial GPG, a través de la cual Naturgy despliega esta inversión, está participada en un 75% por el grupo español, mientras que el 25% restante es propiedad del Kuwait Investment Authority (KIA), uno de los fondos soberanos más activos del mundo en el sector energético. La presencia de este socio estratégico otorga al proyecto una dimensión adicional, dado que combina el conocimiento técnico y operativo de Naturgy con la capacidad financiera de un inversor de largo recorrido. La colaboración entre ambas entidades se ha intensificado en los últimos años y el proyecto de Fraser Coast constituye la última muestra.
Con este movimiento, Naturgy refuerza su compromiso con la transición energética en un mercado internacional que se muestra cada vez más competitivo, a la vez que consolida una vía de crecimiento que le permite reducir su exposición a los mercados maduros europeos y abrirse paso en regiones con un potencial de desarrollo renovable todavía por explotar. La planta de Fraser Coast, con su doble capacidad de generación y almacenamiento, no es solo una apuesta por la energía limpia, sino también por la flexibilidad del sistema, un atributo que los expertos consideran imprescindible para acompañar el crecimiento de las renovables sin poner en riesgo la estabilidad de la red.
