El porcentaje de empresas en el Estado que han sufrido algún impago en los últimos doce meses se sitúa en el 50,6%, según el estudio realizado por Informa. Esta cifra mantiene una tendencia a la baja, con una reducción de un punto porcentual en el último año y de más de trece puntos respecto al máximo del 64% registrado en 2023. A pesar de esta mejora, el porcentaje continúa por encima del 43% de 2021, año en que se alcanzó el mínimo de la serie. En el 92% de los casos, el importe de los impagos no supera el 5% de la facturación de las empresas afectadas, una cifra que mejora respecto al 87% del año pasado. Esto indica que, aunque la incidencia de los impagos continúa siendo elevada, su magnitud relativa tiende a ser reducida.

Las causas principales de los impagos han experimentado un cambio respecto al año anterior. Los problemas administrativos se han convertido en la primera causa, con un 34%, superando los problemas financieros, que bajan al 31% después de haber liderado la lista el año pasado con el 36%. Un 23% de los encuestados señala los retrasos intencionados como principal motivo, mientras que un 12% los atribuye a problemas comerciales. Nathalie Gianese, directora del Departamento de Estudios de Informa ha destacado que el retraso medio de las empresas en el Estado finalizó en 2025 en 13,97 días, la cifra más baja desde 2019. La demora estatal supera la europea en 1,69 días, ya que la media del continente se queda en 12,28 días.

El porcentaje de empresarios que aplica intereses de demora continúa siendo bajo, aunque ha pasado del 12,26% al 13,65%. Entre las medidas para reducir los plazos de pago, la aplicación de un régimen sancionador se ha convertido en la más mencionada, con un 24%, seguida de la de premiar a los buenos pagadores, que ha pasado del 13% al 21%. Otras propuestas incluyen publicar a los morosos (13%), obligar a las empresas a publicar sus plazos de pago reales (9%) y facilitar más préstamos y ayudas (9% y 8,5% respectivamente).

Pagos puntuales y riesgo de demora

Los pagos que se efectúan en plazo han aumentado hasta el 46% a finales de 2025, frente al 44% del último trimestre de 2024. Los pagos a más de 60 días han bajado casi un punto porcentual hasta el 5,35%. Un 55% de las empresas terminaban 2025 con un riesgo alto o medio-alto de pagar a más de 90 días. El 54% de las empresas que tuvieron impagos en 2025 ya habían registrado retrasos de más de 30 días en 2024, y el 71% de estas superaban los 90 días de demora. El comportamiento de pago entre los territorios presenta un comportamiento diferente. Navarra registra el retraso medio más bajo, con 9,37 días, mientras que Melilla, en el extremo contrario, llega a los 26 días. Siete autonomías superan el 50% de pagos en plazo: Ceuta (57,63%), Asturias (53,27%), Castilla y León (53,25%), País Vasco (53,07%), Navarra (51,11%), Cantabria (50,69%) y la Comunitat Valenciana (50,21%). En el otro extremo, Madrid (42,71%), Balears (42,61%) y Canarias (28,86%) presentan los porcentajes de puntualidad más bajos. Por sectores, la hostelería es el que presenta un retraso medio más alto, con 23,54 días, y el único que aumenta respecto al año anterior, con 2,40 días más. Le siguen la administración (23,11 días) y la agricultura (19,48). Por debajo de la media se encuentran la industria (10,15 días), el comercio (12,41), las industrias extractivas (12,51), las comunicaciones (12,80) y la construcción y actividades inmobiliarias (13,48). Los descensos más significativos en el retraso respecto al año anterior corresponden a la administración (-5,67 días), otros servicios (-3,35) y transportes (-2,84).

Las microempresas y pequeñas empresas son las más puntuales en los pagos, con un 51% y un 48% respectivamente, frente al 30% de las medianas y el 14% de las grandes. El periodo medio de retraso se ha reducido para todas las dimensiones, con el descenso más notable en las microempresas, que bajan 2,18 días hasta los 16,30 días. La demora para las grandes empresas es de 14,12 días, para las medianas de 12,57 días, y las pequeñas son las que menos tardan de media, con 11,70 días. Los datos del estudio muestran que, a pesar de la mejora, los impagos continúan siendo un problema estructural para una parte significativa del tejido empresarial español. La reducción del retraso medio y la tendencia a la baja en el porcentaje de empresas afectadas son señales positivas, pero el sector debe seguir trabajando para reducir el impacto de los impagos y mejorar la liquidez de las empresas, especialmente las de menor dimensión, que son las que más sufren esta situación. Las medidas propuestas por los empresarios, como la aplicación de regímenes sancionadores y el premio a los buenos pagadores, apuntan en la dirección de mejorar la cultura del pago en el Estado. La diferencia entre los territorios del norte y del sur sugiere que se necesitan políticas específicas para abordar las causas de los retrasos en las regiones más atrasadas.