Maurici Lucena no va a tener fácil la ejecución del DORA III, el ambicioso plan de inversiones con el que Aena pretende ampliar y modernizar su red de aeropuertos en España durante los próximos años. El primer aviso ya ha llegado desde Tenerife, donde una licitación de 464 millones de euros para remodelar el aeropuerto de Tenerife Sur ha quedado desierta al no encontrar una constructora dispuesta a asumir las obras en las condiciones planteadas.

El propio presidente de Aena ha reconocido hoy que lo ocurrido en Tenerife “no es una buena noticia”, aunque ha tratado de quitarle hierro al asunto asegurando que la compañía puede convivir con este tipo de situaciones. Pese a ello, este episodio ya pone de manifiesto una de las principales amenazas para el despliegue del DORA III, la capacidad de las constructoras de absorber un volumen de obras tan elevado en un contexto de costes al alza.

Lucena cree que el caso de Tenerife no debe interpretarse como un problema exclusivo de Aena, sino como una consecuencia de la situación que atraviesa actualmente el sector de la construcción. “Los riesgos que el mercado ha tenido en estos proyectos son mayores de lo esperado”, agregaba Javier Marín, director general de Aena, al dar detalle de las dificultades encontradas en la licitación.

El proyecto de Tenerife Sur es, además, especialmente complejo. La actuación contempla la remodelación de la terminal manteniendo la operativa del aeropuerto, con trabajos de demolición y construcción por fases. El contrato licitado contemplaba un plazo de ejecución de 96 meses, casi ocho años, una dimensión que incrementa la exposición de las constructoras a la evolución de los costes durante la obra.

Manifestaciones en Barcelona e Ibiza en contra de la ampliación

El problema llega justo cuando Aena acaba de recibir luz verde para desplegar uno de los mayores programas inversores de su historia. El DORA III contempla cerca de 10.000 millones de euros de inversión regulada durante el periodo 2027-2031. Si se suman las inversiones no reguladas, el volumen total se acerca a los 13.000 millones.

El reto para Lucena será el de convertir esa inversión en obra y el episodio de Tenerife demuestra que el camino no será fácil, porque a ello se suman las manifestaciones que ya ha habido este fin de semana en Barcelona e Ibiza en contra de las ampliaciones de sus respectivos aeropuertos.

Desde Aena han reconocido hoy, durante la presentación a analistas del DORA III, que el mercado constructor se enfrenta a un escenario diferente al de años anteriores, con mayores costes de materiales y unas exigencias crecientes en materia de seguridad, sostenibilidad y ciberseguridad. Todo ello eleva el coste y el riesgo que las empresas deben asumir al presentar sus ofertas.

La compañía ya ha comenzado a sacar a concurso otros proyectos de DORA III y confía en que la competencia entre las constructoras permita encontrar mejores condiciones en algunas de las actuaciones. Aena asegura que seguirá analizando la respuesta del mercado a través de las licitaciones y adaptará su estrategia en función de las ofertas recibidas.

Por otra parte, la gestora de los aeropuertos ha dejado claro que no todas las inversiones tienen el mismo nivel de prioridad. Una parte de los proyectos son estratégicos y cuentan con un margen de maniobra más pequeño que obliga a Aena a cumplir los plazos comprometidos. Pero no todos. En torno a la mitad del CAPEX corresponde, según explicó la dirección, a estas inversiones con mayores exigencias de cumplimiento.

En el resto de la cartera existe mayor flexibilidad. Si determinados proyectos se encarecen o no encuentran constructoras interesadas, Aena puede reorganizar la cartera, modificar parcialmente el alcance de algunas actuaciones o aplazar proyectos menos prioritarios para concentrar recursos en otros.