Iberdrola ha confirmado que distribuirá 4.500 millones de euros entre sus accionistas, tras aprobar un dividendo complementario de 0,425 euros por acción. Esta cantidad, que se añadirá al abono realizado con anterioridad, eleva la retribución total con cargo al ejercicio 2025 hasta los 0,685 euros brutos por título. Esta cifra representa un incremento del 12% respecto al que se abonó con cargo al año 2024, lo que confirma la tendencia al alza en la remuneración a los inversores.

El consejo de administración de la compañía ha dado el visto bueno a esta decisión, que se hará efectiva en los próximos días. El dividendo complementario, que se pagará en julio, incluirá 0,425 euros por acción, a los que se añadirá un dividendo de ajuste de 0,002 euros brutos por título. Este último concepto se pagará a todos los accionistas, independientemente de la opción que elijan para cobrar el dividendo. La compañía ha puesto a disposición de los inversores tres alternativas: recibir acciones nuevas, cobrar el efectivo o vender los derechos de asignación gratuita en el mercado. La elección no es exclusiva, de manera que los accionistas pueden combinar las tres opciones según sus preferencias.

El proceso para el cobro del dividendo complementario se iniciará el 3 de julio, que será el último día en que las acciones se negociarán con derecho a participar en el dividendo. Al día siguiente, 6 de julio, las acciones se negociarán sin este derecho y se abrirá el período para la negociación de los derechos de asignación, que se alargará hasta el 24 de julio. El 27 de julio se procederá al pago del dividendo complementario y del dividendo de ajuste y, finalmente, el 29 de julio se iniciará la negociación ordinaria de las nuevas acciones que se emitirán a consecuencia de la ampliación de capital.

El número de derechos necesarios para recibir una acción nueva es de 50. Esto significa que los accionistas que opten por la ampliación de capital deberán agrupar sus derechos para obtener una nueva acción. Para aquellos que prefieran el efectivo, la compañía pagará 0,427 euros por título, mientras que los que elijan vender sus derechos en el mercado lo podrán hacer durante el período establecido. La diversidad de opciones permite a los inversores adaptar su elección a sus necesidades financieras.

Una prioridad estratégica

La decisión de Iberdrola de repartir 4.500 millones de euros entre sus accionistas confirma que la retribución a los inversores sigue siendo una prioridad estratégica para la compañía. El incremento del 12% respecto al ejercicio anterior sitúa la retribución en niveles que superan incluso los compromisos que la compañía había adquirido para 2026, cuando preveía un dividendo de entre 0,61 y 0,66 euros por acción. Este dato refleja la confianza de la dirección en los resultados de la compañía y en su capacidad para generar flujos de caja positivos.

La empresa energética, que ha mantenido una política de dividendos generosa en los últimos años, sigue apostando por devolver valor a sus accionistas. La combinación de dividendo complementario y dividendo de ajuste, junto con la ampliación de capital, demuestra la voluntad de la compañía de adaptar su política de retribución a las necesidades de los inversores. Esta flexibilidad, que permite a los accionistas elegir entre efectivo y acciones, es uno de los elementos que han contribuido a la buena acogida del dividendo entre los inversores. Las nuevas acciones que se emitirán a consecuencia de la ampliación de capital empezarán a negociarse el 29 de julio, lo que completará el proceso de retribución a los accionistas.