Iberdrola ha protagonizado este martes un hito en los mercados al situarse, aunque fuera temporalmente, como la mayor compañía eléctrica del mundo por capitalización bursátil. La eléctrica española llegó a alcanzar durante la sesión una valoración de 142.210 millones de euros, superando la capitalización de la estadounidense NextEra Energy, que había cerrado el lunes en torno a los 159.118 millones de dólares (142.031 millones de euros).
El sorpaso fue efímero. Iberdrola alcanzó su máximo intradía cuando sus acciones cotizaban a 21,31 euros, con una subida del 1,45%, pero posteriormente perdió fuelle y terminó la sesión en 20,99 euros, un 0,05% menos. De esta forma, la eléctrica española cedió de nuevo el primer puesto mundial.
El movimiento refleja la fuerte evolución bursátil de Iberdrola en 2026 frente a su principal rival estadounidense. En lo que va de año, los títulos de la compañía presidida por Ignacio Galán acumulan una revalorización del 13,6%, mientras que NextEra registra un descenso cercano al 4%.
La distancia entre ambas compañías se ha estrechado especialmente en los últimos meses. Desde abril, las acciones de NextEra han sufrido una caída próxima al 21%, después de que la compañía anunciara su intención de adquirir Dominion Energy en una operación valorada en unos 67.000 millones de dólares. La operación pretende crear uno de los mayores grupos de servicios eléctricos regulados de Estados Unidos y está sometida a un intenso escrutinio regulatorio y político.
El ascenso bursátil de Iberdrola se produce en un momento en el que el grupo está acelerando su transformación hacia un modelo con mayor peso de las redes eléctricas reguladas. En su Plan Estratégico 2025-2028, Iberdrola prevé 58.000 millones de euros de inversión bruta hasta 2028, de los que unos 37.000 millones estarán destinados a redes. Alrededor de dos tercios de las inversiones netas del plan se concentrarán en este negocio. Reino Unido y Estados Unidos serán los principales destinos, con aproximadamente 20.000 y 16.000 millones de euros, respectivamente.
La estrategia está empezando a reflejarse en las cuentas. En el primer semestre de 2026, Iberdrola obtuvo un beneficio neto reportado de 4.336 millones de euros, un 22% más que un año antes, mientras que el ebitda ajustado alcanzó los 8.050 millones. La compañía destinó además unos 7.000 millones de euros a inversiones durante el periodo, de las que el 63% se dirigieron a redes.
Un 2025 récord
La evolución de la cotización se apoya también en unos resultados financieros sólidos. Iberdrola cerró 2025 con un beneficio neto de 6.285 millones de euros, un 12% más, y unas inversiones récord de 14.460 millones. El ebitda ajustado se situó en 15.680 millones de euros, con un crecimiento del 21% en el negocio de redes.
La compañía redujo además su deuda neta en 1.500 millones de euros durante el ejercicio, hasta los 50.200 millones, mientras que el flujo de caja operativo aumentó un 8,2%, hasta 12.811 millones. En 2025, el grupo instaló unos 2.700 MW de nueva capacidad renovable y elevó su base de activos regulados hasta aproximadamente 51.000 millones de euros.
Iberdrola también ha reforzado su remuneración al accionista: el dividendo total correspondiente a 2025 se situó en 0,68 euros por acción, con una distribución global de unos 4.500 millones de euros.
El pulso con NextEra se produce en un sector que está experimentando una creciente necesidad de inversión en infraestructuras eléctricas. Iberdrola pretende aprovechar este escenario para aumentar el peso de los negocios regulados y obtener una generación de ingresos más predecible.