El consejero delegado de Enagás, Arturo Gonzalo, ha cifrado este miércoles en 920 millones de euros el sobrecoste de la factura del gas para España como consecuencia del conflicto de EE.UU. e Israel contra Irán, que ha generado una "disrupción profunda en los mercados" energéticos. Gonzalo ha apuntado en su intervención en el Enagás Hydrogen Technical Day que este conflicto "está influyendo cada día en nuestra economía, en nuestra competitividad".
La Comisión Europea ha estimado que el sobrecoste energético del conflicto de Irán asciende a 500 millones de euros diarios para Europa, por lo que, con 100 días de conflicto, el sobrecoste a pagar en la factura ascendería a 50.000 millones por, según ha puntualizado Gonzalo, "un conflicto en una geografía muy lejana a Europa", según una información recogida por Efe.
Así, ha añadido que sólo en lo relativo al gas el sobrecoste de la factura para Europa en 2026 -respecto al año pasado- como consecuencia del conflicto asciende a 8.500 millones, mientras que para España es de 920 millones. En este "escenario internacional", según Gonzalo, se "hace más necesario que nunca que Europa siga apostando por fuentes de energías autóctonas".
Una regulación para el hidrógeno
El directivo ha remarcado que el hidrógeno verde, junto con la electricidad renovable, está llamado a ser un "pilar" de dichas energías autóctonas, que nos protejan en el futuro, en un año donde han constatado "un despliegue extraordinario" de esta tecnología. Aunque todo "va avanzando", Gonzalo ha apuntado que quedan "enormes retos", que considera que pueden sintetizarse en tres grandes aspectos como son el precio, la demanda y las infraestructuras.
El consejero delegado de Enagás, Arturo Gonzalo Aizpiri, ha pedido una regulación que permita abordar el "desafío" de "optimizar el coste" del hidrógeno renovable y alcanzar el reto de un precio de cuatro euros por kilogramo que permita competir con el hidrógeno de origen fósil.
En concreto, ha señalado que creen que el coste del hidrógeno verde tiene que reducirse a niveles "competitivos" con el hidrógeno de origen fósil; mientras que respecto a la demanda, ha incidido en que es necesario combinar la regulación con el aumento de usos finales. En el caso de las infraestructuras, ha apuntado que es importante que se vayan desarrollando para poder cerrar contratos.
