La industria química Briolf, de Riudellots de la Selva (Girona), ha anunciado un plan de inversiones de 80 millones de euros que, mayoritariamente, se destinarán a la construcción de dos fábricas en Castellbell i el Vilar (Barcelona) —especializada en la producción de aerosoles— y en Estados Unidos.
La compañía prevé el crecimiento de sus tres divisiones: pinturas, especializada en recubrimientos para automoción e industria; aerosoles, con soluciones para arte urbano, decoración, bricolaje y aplicaciones industriales; y adhesivos, centrada en adhesivos, masillas y sistemas de unión.
Fruto de esta estrategia global, el grupo prevé alcanzar los 400 millones de euros en ventas y superar los 50 millones de euros de resultado operativo (ebitda) en 2030. El incremento del negocio representará un crecimiento del 33% acumulado en estos cuatro años y una mejora de la rentabilidad del 12%, en previsión de cerrar 2026 con una facturación de 292 millones de euros y un ebitda de 30 millones.
La historia del grupo se remonta a hace más de 55 años con la creación de la empresa Roberlo —una de las marcas históricas del grupo— en Riudellots de la Selva (Girona) por parte de la familia Juher. Tras la integración de otras firmas empresariales familiares, el grupo se constituyó como holding en 2019. También tiene las marcas Montana Colors, Chemfix, Cromaresme, Dexia, Impacar, Areco e Intec.
El presidente de Briolf, Jaume Juher, y el consejero delegado del grupo químico, Xavier Sagué, han explicado este miércoles que las obras en Castellbell i el Vilar se iniciarán a principios de 2027. Una vez en marcha, la firma duplicará las actuales líneas de fabricación de aerosoles para poder asumir el crecimiento que la empresa espera a futuro. También contará con un almacén logístico automatizado, con el que confían en dar servicio a todos los clientes de Europa.
Sobre las instalaciones en Estados Unidos, han precisado que podrían estar operativas durante el primer trimestre de 2028. Esta inversión ya formaba parte del anterior plan estratégico de Briolf, han concretado en declaraciones a la agencia ACN. Los directivos han asegurado que el mercado norteamericano es "estratégico" porque tienen muchos clientes. La que será la primera planta productiva en Estados Unidos —para producir localmente la gama Roberlo— estaba proyectada hace 2 años con una inversión superior a los treinta millones de euros. Situada en la ciudad de Monroe, en el condado de Union (Carolina del Norte), dispondrá de 130.000 metros cuadrados de superficie para acoger las instalaciones productivas del grupo, cuya puesta en marcha creará más de cien puestos de trabajo directos, según las estimaciones iniciales del grupo.
Preguntados por un aumento de la plantilla, han indicado que su idea es "mantener" a los empleados que tienen: más de 1.350 profesionales. "Lo que queremos es crecer en eficiencia, hacer más con lo que tenemos ahora", han dicho. Después de todo, han asegurado que Briolf tiene una "base sólida" gracias al anterior plan estratégico. El grupo fabrica y comercializa 14 marcas, con presencia directa en más de 35 países y distribución en más de 120 mercados.
El grupo también apuesta por el crecimiento inorgánico. Recientemente, ha incorporado Inchimica, una compañía italiana que reforzará la división Bonding, ampliando las capacidades en adhesivos y resinas de poliuretano de dos componentes. Con más de 20 años de experiencia y un equipo de unos 20 profesionales con sede en Reggio Emilia, Inchimica aporta una sólida experiencia en formulación, producción y personalización de soluciones para aplicaciones industriales, marinas, en automoción y veterinarias.