El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, asegura que el problema más grave que tienen los empresarios en la actualidad es el absentismo. Según datos de la patronal, "todos los días faltan al trabajo 1,5 millones de personas", por IT, no por accidente, en la empresa privada, donde actualmente trabajan unos 18 millones de personas.
El coste para los españoles asciende ya a 33.000 millones de euros. Las empresas privadas asumen unos 16.000 millones y otros 17.000 millones las públicas. Para frenar el absentismo, Garamendi considera que deben mejorar varios aspectos, como el seguimiento del trabajador que está de baja por parte de médicos y la corroboración de las mutuas. "Nadie discute que la gente no esté bien, pero no hay controles".
Así lo ha expresado este miércoles durante su intervención en los cursos de la Apie, que se celebran esta semana en Santander, donde Garamendi —que además ha confirmado que se presentará a la reelección como presidente de la CEOE en las elecciones convocadas para noviembre— ha alertado del alto coste que tiene el absentismo para las empresas. Y ha pedido al Gobierno español que tome medidas.
En concreto, Garamendi ha recordado que cuando un trabajador está de baja, a partir del año lo pagan las empresas y el coste a la Seguridad Social "es una barbaridad". Por ello, pide que se exima a las empresas de ese coste que va del 4% al 15%. "Hay que arreglar entre todos este problema", ha insistido.
El presidente de los empresarios ha explicado que buena parte de las bajas de los trabajadores tienen que ver con problemas de salud mental, y por ello, considera también que hay que reforzar los profesionales en la sanidad pública.
"3 años sin presupuestos es impensable"
Por otra parte, Garamendi ha alertado de que el Gobierno de Pedro Sánchez lleve tres años sin presupuestos generales. Y ha señalado que, al igual que las empresas, el Estado español debería ser responsable porque "tres años sin presupuestos, en una empresa sería impensable".
Además, ha destacado otros aspectos geopolíticos que están afectando a la actividad de las empresas, como los aranceles, la guerra o una elevada fiscalidad.