Ebro ha expandido su actividad en Croacia con la apertura de su primer concesionario en Zagreb, la capital del país, según ha informado la empresa automovilística este viernes en un comunicado.
Situado en el centro empresarial Poslovni centar Heinzelova, el nuevo establecimiento tiene áreas de exposición y venta de vehículos y un taller autorizado de servicio posventa. La compañía asegura que el local es un "punto de partida" para el desarrollo de la marca en el mercado croata.
El lanzamiento se realiza con colaboración de Auto Hrvatska, especializado en importación y representante de Ebro en Croacia y Eslovenia. Ebro también prevé entrar en el mercado esloveno a lo largo de 2027 con el mismo colaborador local.
El plan de expansión de Auto Hrvatska prevé establecer una red de ocho centros comerciales y de servicio durante los próximos doce meses, con el objetivo de ampliar progresivamente la cobertura territorial de Ebro y garantizar la atención a los clientes.
Ebro comercializará en Croacia toda su línea SUV, con los modelos s400, s700, s800 y s900, con motores de combustión, híbridos e híbridos enchufables. Los vehículos destinados al mercado croata se fabricarán en la factoría de Ebro en Barcelona, que está ubicada en las instalaciones de la antigua Nissan en la Zona Franca.
Ebro Motors cerró la primera mitad de 2026 con unos ingresos de 309 millones de euros, según los datos que la compañía ha hecho públicos esta semana. La cifra representa un aumento del 194,2% respecto a los 105,3 millones de euros registrados en el mismo tramo del año anterior, de manera que la facturación de la automovilística casi se ha triplicado en términos interanuales. Este crecimiento tan pronunciado se explica por el despliegue progresivo de la actividad comercial de la firma y por el aumento del número de vehículos entregados durante el periodo.
En cuanto a la rentabilidad operativa, la empresa cerró el semestre con un resultado bruto de explotación de 1,7 millones de euros, lo que equivale a un margen del 0,6% sobre los ingresos. Este dato indica que, a pesar del fuerte incremento de la facturación, el resultado operativo se mantiene en unos niveles todavía ajustados en relación con el volumen de negocio generado, una circunstancia habitual en compañías que se encuentran en una fase de implantación y de crecimiento acelerado. La diferencia entre el aumento de los ingresos y el nivel del ebitda muestra que la compañía todavía tiene que consolidar su rentabilidad operativa a medida que aumente el volumen de producción y de ventas.
