Ebro Motors ha cerrado la primera mitad de 2026 con unos ingresos de 309 millones de euros, según los datos que la misma compañía ha hecho públicos este miércoles. La cifra representa un aumento del 194,2% respecto a los 105,3 millones de euros registrados en el mismo tramo del año anterior, de manera que la facturación de la automovilística casi se ha triplicado en términos interanuales. Este crecimiento tan pronunciado se explica por el despliegue progresivo de la actividad comercial de la firma y por el aumento del número de vehículos entregados durante el período.
En cuanto a la rentabilidad operativa, la empresa cerró el semestre con un resultado bruto de explotación de 1,7 millones de euros, lo que equivale a un margen del 0,6% sobre los ingresos. Este dato indica que, a pesar del fuerte incremento de la facturación, el resultado operativo se mantiene en unos niveles todavía ajustados en relación con el volumen de negocio generado, una circunstancia habitual en compañías que se encuentran en una fase de implantación y de crecimiento acelerado. La diferencia entre el aumento de los ingresos y el nivel del Ebitda muestra que la compañía todavía tiene que consolidar su rentabilidad operativa a medida que aumente el volumen de producción y de ventas.
Las ventas de vehículos y su distribución geográfica
En el ámbito comercial, Ebro vendió 12.612 vehículos hasta junio. De este total, el 98% corresponde al mercado estatal, mientras que el 2% restante se reparte entre mercados internacionales. Esta distribución muestra que la actividad de la compañía se centra todavía de manera muy clara en el mercado estatal, y que la presencia en el exterior, a pesar de ser creciente, tiene un peso todavía reducido dentro del conjunto de las ventas. La concentración de las ventas en el Estado es coherente con el hecho de que la red comercial y la capacidad productiva de la firma se encuentran principalmente en este mercado.
Para el cierre del ejercicio, Ebro se marca el objetivo de vender entre 26.000 y 29.000 unidades, una horquilla que, según sus estimaciones, debería comportar entre 650 y 700 millones de euros de ingresos. Además, la compañía quiere acabar el año con una red comercial por encima de los 110 puntos de venta. Estas previsiones implican un crecimiento respecto a las cifras del primer semestre y fijan un horizonte concreto para la expansión de la firma durante los próximos meses. Si se cumplen los objetivos, el volumen de ventas del conjunto del año se situaría por encima del doble de las unidades vendidas hasta junio.
A escala internacional, la compañía ya tiene operaciones comerciales activas en Portugal y Bulgaria. A estos dos mercados se sumará próximamente la presencia en Croacia y Eslovenia, después de varios acuerdos de distribución e importación formalizados en ambos países. Esta ampliación de la actividad en el exterior forma parte de la estrategia de la compañía para diversificar sus mercados más allá del Estado y para consolidar su presencia en el continente europeo.
Los acuerdos de distribución e importación son la vía que la firma utiliza para entrar en estos mercados sin necesidad de disponer de una estructura industrial propia en cada país. El presidente del grupo, Rafael Ruiz, ha asegurado que la puesta en marcha de la línea M1 en Barcelona y el avance en la expansión internacional en Europa confirman que la compañía dispone del impulso industrial y comercial necesario para cumplir los objetivos marcados para el ejercicio. Estas palabras vinculan el crecimiento de la firma tanto a la capacidad productiva, con la nueva línea de producción en Barcelona, como a la apertura de nuevos mercados, dos elementos que la dirección presenta como fundamentales para sostener el ritmo de crecimiento previsto.