Cirsa ha realizado un movimiento estratégico para reforzar su presencia en Portugal. El grupo catalán ha adquirido una participación mayoritaria en la compañía que gestiona el Casino Figueira, uno de los establecimientos más históricos de la zona. Con esta operación, la compañía que preside Joaquim Agut da un paso decisivo en su estrategia omnicanal en el país vecino, combinando por primera vez el juego físico con la plataforma digital que ya controla desde diciembre de 2024. La compra, que se financiará con tesorería propia, no supondrá un impacto significativo en el nivel de endeudamiento de la compañía.
El Casino Figueira, situado en la ciudad de Figueira da Foz, en la costa atlántica portuguesa, no es un establecimiento cualquiera. Tiene licencia de juego desde 1948, cuando todavía se llamaba Casino da Figueira, y es considerado uno de los casinos más emblemáticos de todo el país. Su trayectoria, que abarca más de siete décadas, lo convierte en uno de los establecimientos históricos del sector. Más allá de la oferta de juego, el complejo cuenta con una actividad destacada en restauración y organización de eventos, que lo han consolidado como un referente del entretenimiento en la región. Esta diversificación es uno de los factores que ha atraído el interés de Cirsa, que ve en el casino un activo con potencial más allá de las mesas de juego.
Una compra que redondea la estrategia portuguesa
La operación no es un movimiento aislado, sino que se enmarca en un plan más amplio de crecimiento en Portugal. En diciembre de 2024, Cirsa ya había adquirido el operador en línea Casino Portugal, dando así el primer paso en el mercado digital portugués. Con la incorporación del Casino Figueira, la compañía cierra el círculo y se asegura una presencia completa: en línea y fuera de línea. Lo explica el consejero delegado de Cirsa, Antonio Hostench, cuando asegura que la compra supone un "paso decisivo en la estrategia de crecimiento omnicanal en Europa". La idea es que los clientes puedan interactuar con la marca tanto a través de la plataforma digital como en las instalaciones físicas del casino, creando una experiencia integrada. El presidente ejecutivo de Cirsa, Joaquim Agut, ha remarcado que "el Casino Figueira se convierte en el primer casino físico para Cirsa en Portugal, representando un hito en su historia".
Una declaración que pone de relieve la importancia de la operación para el grupo catalán. Cirsa no ha revelado el importe exacto de la transacción, pero ha indicado que el movimiento está en línea con operaciones anteriores realizadas por la compañía. Esto sugiere que la valoración del casino se ajusta a los estándares del mercado y que Cirsa ha pagado un precio razonable en comparación con adquisiciones previas. La compra se financiará con efectivo disponible, lo que indica que la compañía tiene una posición de tesorería suficiente para absorber la operación sin recurrir a nueva deuda. Además, desde Cirsa aseguran que la transacción no tendrá un "impacto significativo" en su nivel de endeudamiento. Se trata de una compra que, si bien es estratégica, no pone en riesgo la estabilidad financiera del grupo.
Un mercado con potencial
La operación de Cirsa llega en un momento en que el mercado portugués del juego está en plena expansión. Portugal es uno de los mercados regulados con más potencial de crecimiento en Europa, y la competencia para hacerse un hueco se ha intensificado en los últimos años. La entrada de Cirsa en el sector físico, complementando su presencia digital, la sitúa en una posición privilegiada para capitalizar este crecimiento. El grupo catalán, con una larga trayectoria en España y América Latina, ve en Portugal una oportunidad para diversificar su presencia geográfica y aprovechar su conocimiento del sector. La integración de las plataformas en línea y el casino físico le permitirá ofrecer una propuesta de valor diferenciada, aprovechando sinergias entre los dos canales.
La adquisición del Casino Figueira es el último movimiento de un plan de crecimiento que Cirsa ha ido desplegando en los últimos años. El grupo, que tiene su sede en Barcelona y es uno de los operadores de juego más grandes del Estado, ha diversificado su presencia internacional y ha reforzado sus capacidades digitales. La operación en Portugal, además, llega en un contexto en que el sector del juego está sometido a una regulación cada vez más estricta. La integración de canales en línea y físicos permite a Cirsa adaptarse a esta realidad y ofrecer una experiencia que cumpla con los requisitos de los reguladores. Con esta compra, el grupo catalán pone otra pieza en su puzle europeo. Y lo hace en Portugal, un mercado que, con su crecimiento y su proximidad geográfica, se presenta como un destino natural para la expansión de una compañía que no quiere dejar de crecer.