La ruta Barcelona-Madrid, que parecía condenada por el éxito del AVE, vuelve a despegar precisamente cuando el tren atraviesa uno de sus momentos más complicados. En los primeros siete meses del año se han operado casi 7.300 vuelos entre El Prat y Barajas, un 6% más que en el mismo periodo del año anterior. Este aumento ha elevado también el número de pasajeros un 5%, hasta superar los 1,1 millones.
La conexión aérea entre estas dos grandes ciudades, conocida también como puente aéreo, ha recuperado protagonismo en 2026, hasta el punto de que Vueling, que había abandonado la ruta hace más de un año, ha anunciado que volverá a operarla después del verano.
Los datos de Aena muestran un cambio especialmente significativo a partir de marzo. Entre enero y julio de 2026 se registraron 7.269 vuelos entre Barcelona y Madrid, frente a los 6.856 del mismo periodo de 2025, son 413 operaciones más. En cuanto a los pasajeros, este año han volado entre ambos aeropuertos 1,11 millones de personas, frente a los 1,06 millones del año anterior: unos 50.000 pasajeros más.
El repunte coincide con las dificultades que ha atravesado la alta velocidad ferroviaria desde el accidente de Adamuz, ocurrido a finales de enero en Córdoba. El siniestro interrumpió el tráfico ferroviario en el Corredor Sur, pero también abrió una crisis en otros corredores, como el de Madrid-Barcelona. En esta última conexión, los trenes comenzaron a circular a menor velocidad y Renfe, Iryo y Ouigo tuvieron que cancelar algunos servicios, especialmente los de primera y última hora, mientras se realizaban trabajos de reparación en las vías. En este contexto, parte de la demanda se desplazó hacia el avión.
El salto más evidente se produjo en marzo. Ese mes se operaron 1.272 vuelos entre El Prat y Barajas, frente a los 1.116 de marzo de 2025, un 14% más. En abril, mayo y junio, se registraron también más de 1.000 operaciones por mes, cuando en los mismos meses del año anterior apenas se llegó a los 900 vuelos.
En febrero, cuando empezó a dispararse la demanda, Vueling tuvo que recuperar temporalmente la ruta Barcelona-Madrid. La aerolínea había dejado de operarla más de un año antes, dejando la conexión principalmente en manos de Iberia y Air Europa. Pero el aumento de la demanda provocado por los problemas ferroviarios, le llevó a operar dos vuelos diarios entre el 9 y el 22 de febrero, que posteriormente tuvo que ampliar a cuatro hasta el 28 de marzo.
Ahora Vueling ha decidido volver a apostar por esta conexión después del verano con cinco vuelos a la semana. Su regreso se produce cuando la ruta aérea ha recuperado buena parte del protagonismo que había perdido frente al tren. El cambio también se aprecia en el peso de Madrid entre los destinos más populares de El Prat. En junio y julio de 2025, la capital de España era el quinto destino con más vuelos desde Barcelona, por detrás de Mallorca, Ibiza, Ámsterdam y Roma. Un año después, Madrid ha escalado hasta el tercer puesto, solo por detrás de Mallorca e Ibiza.
El crecimiento de los vuelos entre Barcelona y Madrid supone una paradoja para los planes de movilidad del Gobierno español. Uno de los objetivos de la Ley de Movilidad Sostenible es reducir los vuelos domésticos en aquellos trayectos en los que exista una alternativa ferroviaria suficientemente rápida. El Madrid-Barcelona es precisamente uno de los corredores en los que la alta velocidad había conseguido arrebatar buena parte de la demanda al avión.
Sin embargo, las dificultades del tren han provocado, al menos de momento, el efecto contrario: más vuelos, más pasajeros y el regreso de una aerolínea que había abandonado la ruta ante el empuje del AVE. La fotografía de este 2026 es, por tanto, muy distinta a la que parecía dibujarse hace apenas unos años: mientras el tren trata de recuperar velocidad y fiabilidad, el avión vuelve a despegar entre Barcelona y Madrid.