La compañía Amsafresh, dedicada a la producción, comercialización y exportación de cítricos en Amposta (Tarragona), está inmersa en un proyecto de renovación de las instalaciones para ampliar un 30% la producción anual. El proyecto de modernización, digitalización y optimización del sistema productivo, que en alguna línea tiene maquinaria con 30 años de antigüedad, proporcionará una capacidad total superior a los 30 millones de kilos de fruta producida y manipulada actualmente.

El objetivo del proyecto es implementar un modelo productivo más eficiente, flexible y competitivo que, según estima la propia empresa, ha recibido un préstamo del Institut Català de Finances (ICF) para financiar las inversiones. La empresa se ha acogido a la línea ICF EcoVerda InvestEU que dispone de una garantía del Fondo Europeo de Inversiones (FEI), y que se gestiona con el apoyo de la UE a través del programa InvestEU.

Así, Amsafresh renovará una de las líneas de producción con nuevas pesadoras, máquinas encajadoras automáticas, andamios y cintas transportadoras que permitirán reducir los errores en el empaquetado de la fruta —principalmente naranjas y mandarinas— y abaratar los costes energéticos y de mantenimiento.

Un negocio de más de 10 millones anuales

La empresa, propiedad de la familia López y bajo la dirección de la tercera generación, ocupa un total de 11.000 m² en Amposta, de los cuales 6.700 m² corresponden a la nave industrial, donde también se encuentran las oficinas. La plantilla del grupo es del orden de unas ochenta personas. La firma gestiona 500 hectáreas de cultivo, entre las propias y las de los más de 100 agricultores con los que colabora. En plena campaña de recolección, la firma genera 200 puestos de trabajo. La actividad empresarial de Amsafresh reportó cerca de 12 millones de euros en ventas en 2025, ejercicio en el que la compañía obtuvo unas ganancias de 37.000 euros y un resultado operativo (ebitda) de 367.148 euros.

Los orígenes de Amsafresh se remontan a 1961, cuando Antonio López Sánchez comenzó su trayectoria distribuyendo la producción hortícola de sus fincas de Almería en las comarcas del Baix Ebre y el Montsià. En 1985, la gestión de la empresa pasó a manos de Antonio López, hijo del fundador, iniciando una nueva etapa. Actualmente, está en manos de la tercera generación que asumió la gerencia a partir de 2012.

Desde la década de los 90, la compañía dio el salto al mercado internacional con la exportación de fruta a varios países de Europa, lo que impulsó un crecimiento notable en el volumen de producción.