A pesar de encontrarse en proceso de recuperación de una fractura de peroné, la futbolista Aitana Bonmatí ha impulsado un nuevo proyecto en el ámbito empresarial. La jugadora del FC Barcelona amplía así su campo de actividad con la creación de una sociedad mercantil orientada a la inversión, en paralelo a su trayectoria deportiva.

La iniciativa empresarial se concreta en la creación de XIV Legacy, una sociedad con domicilio en Barcelona que tiene como uno de los principales ámbitos de actuación el sector inmobiliario. Según consta en el Boletín Oficial del Registro Mercantil, el objeto social incluye la gestión integral de bienes inmuebles, abarcando actividades como la adquisición, la explotación, la administración y la transmisión de activos, tanto de naturaleza urbana como rústica.

La empresa se configura como una sociedad unipersonal, con un capital inicial de 5.000 euros. La misma Aitana Bonmatí asume la administración única, hecho que sitúa a la futbolista al frente de la gestión de la estructura empresarial. La creación de esta sociedad se enmarca en un contexto en el que diversos deportistas profesionales han optado por estructurar parte de sus ingresos mediante vehículos empresariales.

Esta práctica se asocia a la gestión de los ingresos derivados de la actividad deportiva, incluyendo salarios, patrocinios y derechos de imagen, así como a la posibilidad de explorar ámbitos como el sector inmobiliario o financiero. En este escenario, la iniciativa de Bonmatí se inscribe en una dinámica de diversificación de actividades que acompaña la trayectoria deportiva. Este tipo de estructuras permite articular la gestión patrimonial en paralelo a la carrera profesional dentro de los terrenos de juego.

Proyección deportiva y visibilidad pública

La decisión de impulsar este proyecto empresarial llega después de un período marcado por el aumento de la proyección pública de la jugadora. Los resultados deportivos logrados con el FC Barcelona y con la selección española, así como los reconocimientos individuales recibidos, han contribuido a reforzar su presencia mediática. Entre estos reconocimientos destaca el Balón de Oro, que consolida su posición dentro de la escena internacional del fútbol.

Este incremento de visibilidad se asocia a la aparición de oportunidades en ámbitos diferentes de la competición deportiva. El nombre de la sociedad incorpora un elemento vinculado a la trayectoria deportiva de la jugadora. La referencia “XIV” remite al dorsal 14 que utiliza habitualmente, convertido en un elemento identificativo de su carrera. Esta denominación establece también una conexión simbólica con figuras históricas del club blaugrana como Johan Cruyff, asociado igualmente a este número.

La vinculación se ve reforzada por la relación de la futbolista con la Fundación Cruyff, entidad con la que colabora como embajadora y que promueve iniciativas de inclusión social a través del deporte. En este marco, la jugadora da nombre a una instalación deportiva situada en Sitges. La gestión de los intereses de Aitana Bonmatí se encuentra bajo la supervisión de Cristian Martín, profesional vinculado al sector de la representación deportiva, especialmente en el ámbito del fútbol femenino.

Su trayectoria mantiene vínculos con la estructura del FC Barcelona, dado que es hijo de Xavi Martín, antiguo responsable de comunicación del club durante la presidencia de Sandro Rosell. Este entorno de gestión articula las diferentes dimensiones de la carrera de la futbolista, integrando tanto la actividad deportiva como las iniciativas empresariales en un contexto de creciente profesionalización del fútbol femenino.

La creación de sociedades para canalizar inversiones forma parte de una tendencia más amplia dentro del deporte profesional. Estas estructuras se plantean como instrumentos para gestionar activos y proyectar la estabilidad económica a largo plazo, especialmente en relación con la etapa posterior a la carrera deportiva. En el entorno del FC Barcelona, otros jugadores han desarrollado iniciativas similares en paralelo a su actividad deportiva. Es el caso del defensa Ronald Araújo, que también ha creado recientemente una sociedad de las mismas características que la jugadora catalana.

La iniciativa empresarial de Aitana Bonmatí se inscribe en un escenario marcado por el crecimiento del fútbol femenino en términos de proyección mediática y desarrollo económico. En este contexto, la articulación de actividades fuera del terreno de juego se configura como una línea de actuación complementaria a la trayectoria deportiva. Con la puesta en marcha de esta sociedad, la futbolista consolida una estructura orientada a la gestión patrimonial y a la diversificación de actividades, en paralelo a su participación en la competición deportiva.