Aena pone en marcha la demolición completa del conjunto de edificaciones que forman el antiguo centro de control del aeropuerto de Barcelona. La compañía que preside Maurici Lucena ejecutará el proyecto en diez fases distintas que pueden alargarse unos cinco meses desde que se adjudiquen las obras, a las que la gestora destinará 800.000 euros.

La compañía semipública, donde el Estado controla el 50% del capital, llevará a cabo esta demolición sin que afecte a la operativa del aeropuerto de Barcelona- El Prat, el segundo con más tráfico de su red con 57 millones de pasajeros el año pasado.

El antiguo centro de control de El Prat, ubicado en una parcela en las zonas circundantes al aeropuerto, entre la Avenida del Aeroport (zona T2) y el Carrer de Macron, cuenta con un conjunto de edificaciones anexadas e independientes y lleva sin uso desde hace dos décadas. Cuando se trasladó al Centro de Control de Tránsito Aéreo de Barcelona-Gavá, desde donde se controlan los aviones que sobrevuelan el noreste de la Penínula. 

También lleva años en desuso la antigua torre de control, cuya demolición está prevista más adelante, cuando Aena dé comienzo a la adecuación de la terminal T1 dentro de su plan de ampliación del Aeropuerto de Barcelona-El Prat. La demolición de la torre de control, además, irá acompañada del desplazamiento de la fachada de la T1 unos 38 metros.

Sin embargo, el proyecto que emprende ahora Aena tiene como objetivo principal la demolición completa del antiguo centro de control del aeropuerto de Barcelona, que pertenece a Enaire y está formado por un conjunto de edificios de distinta índole, como oficinas —de geometría rectangular y 2 plantas de altura—, naves industriales y torres para albergar la instalación de telecomunicaciones.

El uso principal del edificio, y por el cual se construyó, fue para el centro de control. Tras este uso, y al trasladar este servicio a una nueva ubicación, quedó deshabitado, proponiendo Aena efectuar la demolición tras ese momento. Aunque las intenciones de demolición existían, esta actividad no se llegó a ejecutar, llegando a usarse posteriormente, parte de sus dependencias, por los mossos d´esquadra. Y estos, de hecho, fueron los últimos usuarios del edificio.

Asimismo, una de las dos grandes salas principales del edificio tuvo como último uso un servicio de entrenamiento para agentes caninos por parte de los mossos d´esquadra en una parte de ese espacio. El resto contiene material almacenado obsoleto, explica la compañía, que destaca la importancia de derrumbar el edificio porque la otra sala contigua, utilizada para albergar los equipos de comunicaciones y estanterías de almacenaje suponen un punto crítico.

Si bien, la cubierta ha colapsado, cayendo gran parte de la estructura, capas superiores y falso techo sobre lo existente en la sala. “Esta sala supone un peligro para la integridad estructural del edificio y para los usuarios del mismo, tanto casuales como habituales. Se recomienda, por tanto, inmediatamente, tomar las medidas oportunas para que este edificio quede totalmente deshabitado”, explica Aena.

Sin impacto ambiental

Antes de iniciar el proyecto de demolición del conjunto de edificaciones que forman el antiguo centro de control del aeropuerto de Barcelona, la compañía ha consultado la Ley 21/2013, de 9 de diciembre, de evaluación ambiental, para medir el impacto de la obra en el medioambiente.

Aena asegura que no tendrá afección a la Red Natura ni a los espacios naturales de protección ambiental, ya que los terrenos del aeropuerto se encuentran fuera de los mismos. No obstante, llevará a cabo un análisis ambiental del proyecto, para activar medidas preventivas, protectoras y correctoras compensatorias que se requieran, para la minimización de los impactos previstos en las distintas fases del proyecto.