Los ciudadanos y las empresas españolas sufren anualmente entre 25.000 y 30.000 ciberataques, según los datos aportados por el director del Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe), Félix Barrio, quien ha señalado a las pymes como el "eslabón más débil" a través del cual los atacantes pueden acceder a instituciones o empresas de mayor tamaño.

En el caso de Castilla y León, los ataques oscilan entre los 2.500 y 3.000 al año, dentro de un ecosistema empresarial donde la cercanía del Incibe ha generado una mayor conciencia sobre la importancia de esta materia. El uso del español, una de las lenguas más habladas del mundo, sitúa a España como uno de los focos para los intentos de ataques, entre los tres y los cuatro países más atacados, lo que es monitorizado en tiempo real por el Incibe.

El procedimiento más habitual de los ciberdelincuentes es el de "encontrar una puerta de acceso" a los sistemas informáticos, a la búsqueda de datos, de grandes compañías que pueden haber realizado una potente inversión en tecnología, incluso en seguridad informática, pero descuidan su relación con otros proveedores que pueden dejar "la puerta abierta" y generar "daños catastróficos". "Sin ciberseguridad no hay confianza de los usuarios, no funciona una fábrica", ha resumido Barrio, convencido de que el hecho de que el 19% de la inversión en I+D de la Unión Europea vaya a esta materia es un indicador de la importancia que tiene para las empresas y la sociedad en general.