El mercado inmobiliario catalán ha cerrado el segundo trimestre del año con una moderación significativa de la actividad, pero sin que esto se haya trasladado a los precios. Entre abril y junio, las compraventas de viviendas han bajado un 11,1% respecto al primer trimestre, mientras que el precio por metro cuadrado ha aumentado un 5%, hasta situarse en 2.995 euros, según el informe del Decanato de los Registradores de Catalunya publicado este martes. El crecimiento de los precios en Catalunya duplica la media estatal, que se situó en el 2,4% en el mismo periodo. La vivienda nueva ya llega a los 3.241 euros por metro cuadrado, mientras que la usada se sitúa en 2.934 euros, un 4,4% más. En términos interanuales, el incremento del precio de la vivienda se cifra en el 8,5%. El decano de los Registradores de Catalunya, Vicente García-Hinojal, ha señalado que los datos reflejan "un mercado que empieza a moderar su actividad, pero en el que todavía tardará en observarse una posible relajación de los precios".
García-Hinojal ha añadido que la reducción de las compraventas se produce desde niveles elevados y que, al mismo tiempo, los precios continúan avanzando, hecho que evidencia que las tensiones entre la oferta y la demanda continúan presentes. Barcelona ciudad ya supera la barrera de los 5.000 euros por metro cuadrado, una cifra que la sitúa como la tercera capital de provincia más cara de España, solo por detrás de San Sebastián y Madrid. Este encarecimiento refleja la presión de la demanda en una ciudad que continúa siendo un polo de atracción para inversores nacionales e internacionales, a pesar de las restricciones urbanísticas y la limitada oferta de suelo disponible. La capital catalana, junto con su área metropolitana, concentra la mayor parte de las transacciones y de los precios más elevados de la comunidad, mientras que en las comarcas interiores y en el Pirineo los precios son más contenidos. La diferencia entre los precios de la capital y las comarcas interiores es cada vez más acentuada.
Las compraventas caen más que en el resto del Estado
En cuanto al volumen de operaciones, en Catalunya se registraron 26.703 compraventas de vivienda entre abril y junio, frente a las 30.027 del trimestre anterior. La caída ha sido superior a la de la media estatal, donde las operaciones bajaron un 5,7%. Sin embargo, en términos interanuales el mercado catalán mantiene una evolución positiva, ya que durante los últimos doce meses las compraventas han crecido un 3,2%, frente al 1% del conjunto de España. Esta bajada trimestral refleja un cierto enfriamiento de la demanda, posiblemente influido por la subida de los tipos de interés y por las condiciones de financiación más restrictivas. A pesar de ello, la demanda sigue siendo suficiente para mantener los precios al alza, especialmente en las zonas más tensionadas del área metropolitana y en las capitales de comarca.
La actividad hipotecaria también se ha reducido, aunque de manera más moderada. Catalunya registró 22.844 hipotecas sobre vivienda, un 5,8% menos que el trimestre anterior, y se mantiene como la segunda comunidad con más préstamos hipotecarios formalizados, solo por detrás de Madrid. La cuota hipotecaria mensual media ha alcanzado los 899,5 euros en Catalunya, un 5,3% más que el trimestre anterior, y ya representa el 34,7% del coste salarial de los catalanes. Este incremento del esfuerzo financiero de los hogares refleja tanto el encarecimiento de los precios como la subida de los tipos de interés, que han encarecido las condiciones de financiación. El esfuerzo hipotecario, que mide la proporción del salario destinada al pago de la cuota, es especialmente elevado en la provincia de Barcelona, donde el porcentaje se eleva por encima de la media catalana. Esta circunstancia hace que el acceso a la vivienda sea cada vez más difícil para los colectivos con rentas más bajas, especialmente para los jóvenes y las familias con ingresos medios.
Los datos del segundo trimestre dibujan un escenario de mercado en transición. La moderación de las compraventas y el encarecimiento de las hipotecas apuntan a un posible enfriamiento de la demanda, pero los precios siguen subiendo, impulsados por una oferta insuficiente y por la presión de la demanda en las zonas más tensionadas. Los expertos señalan que el descenso de las compraventas se produce desde niveles elevados, lo que indica que el mercado se está normalizando después de un periodo de intensa actividad. La combinación de una oferta limitada y una demanda que se mantiene sólida, a pesar de las dificultades de financiación, hace prever que los precios se mantendrán elevados a corto plazo. La situación de la vivienda en Catalunya seguirá siendo uno de los principales retos para las políticas públicas en los próximos años.
