Los españoles afrontan el verano con una intención récord de recurrir al crédito al consumo, a pesar de que pedir financiación a las entidades vuelve a ser más caro y de que España continúa situándose entre los países con los préstamos más altos de la eurozona. En la actualidad, casi un 36% de los consumidores prevé solicitar un préstamo en los próximos seis meses, según un estudio presentado este lunes por Asufin, desde donde destacan que es el porcentaje más elevado desde que comenzaron a elaborar este barómetro en 2020.
El VIII Barómetro de Préstamos al Consumo de Asufin refleja que la intención de endeudarse ha aumentado 1,1 puntos respecto al año pasado y alcanza un máximo histórico. El informe atribuye este comportamiento a una combinación de factores: por un lado, el dinamismo del consumo y un mercado laboral que sigue sosteniendo el gasto de los hogares; por otro, la pérdida de poder adquisitivo provocada por la inflación, que obliga a muchas familias a recurrir al crédito para mantener su nivel de consumo.
Las vacaciones continúan ganando peso entre los motivos para solicitar financiación. Un 17% de los encuestados afirma que destinará el préstamo a sufragar viajes este verano, consolidándose como la segunda razón más habitual para pedir dinero prestado. Sin embargo, las dificultades económicas siguen ocupando el primer plano: la necesidad de liquidez inmediata representa el 20,1% de las solicitudes y la refinanciación de deudas alcanza el 16,3%. En conjunto, ambos motivos vinculados a la tensión financiera suponen el 36,4% del total, por encima de cualquier otra finalidad.
Este incremento de la demanda coincide, además, con un cambio de tendencia en el precio del crédito. Tras dos años de descensos, los préstamos al consumo vuelven a encarecerse después de la primera subida de los tipos de interés del Banco Central Europeo en tres años y del repunte del euríbor. Los préstamos a corto plazo pasan de una TAE media del 9,88% al 10,06%, mientras que los de más de cinco años suben del 9,86% al 10,05%, lo que apunta al inicio de un nuevo ciclo de incremento gradual de los costes de financiación.
La evolución, no obstante, no es uniforme entre las distintas entidades. Los bancos apenas han modificado sus precios, mientras que las entidades financieras de crédito (EFC) no vinculadas a la automoción son las que más han encarecido sus préstamos, con tipos medios que superan el 13,7%. Por el contrario, la financiación para la compra de vehículos sigue siendo la más barata del mercado, aunque también ha registrado ligeros aumentos respecto al año anterior.
A esta subida se suma otro factor que penaliza a los consumidores españoles: el diferencial respecto a Europa. Mientras la media de los préstamos de entre uno y cinco años en la eurozona se sitúa en el 6,93%, en España alcanza el 10,06%, una diferencia de 3,13 puntos porcentuales. Aunque en los préstamos a más de cinco años la brecha se ha reducido, el crédito al consumo español continúa siendo sensiblemente más caro que el europeo.
Con todo, Asufin concluye que el crédito al consumo atraviesa un momento de fuerte expansión, impulsado tanto por el dinamismo del gasto como por la presión que la inflación sigue ejerciendo sobre las economías domésticas. El informe advierte de que, aunque la morosidad permanece contenida, el aumento de los tipos de interés y el creciente recurso al endeudamiento para cubrir gastos corrientes obligan a extremar la prudencia antes de contratar un préstamo y a comparar las ofertas disponibles.
