La Unión Europea (UE) pone fin a la exención de derechos de aduanas para los paquetes de menos de 150 euros que llegan al bloque y desde este miércoles cobra una tasa de al menos 3 euros a los mismos para frenar la avalancha de importaciones baratas que entran, en más del 90% de los casos, desde China a través de plataformas como Temu, Shein o AliExpress.

Esta tasa se aplicará dos años, hasta el 1 de julio de 2028, cuando empezará a funcionar el nuevo centro de datos aduaneros de la UE y estos paquetes pasarán a pagar aranceles regulares según su contenido, ya que los Gobiernos europeos no querían esperar dos años para empezar a cobrar por unos envíos que están desbordando a las aduanas comunitarias.

En la práctica, se cobrará un recargo de 3 euros por cada tipo de artículo que contenga el paquete comprado fuera de la UE, independientemente del número exacto de los mismos, de modo que si este contiene un pantalón y veinte camisetas, serán 6 euros, mientras que si tiene un pantalón, una camiseta y un reloj, se cobrarán 9 euros, por ejemplo.

Los encargados de pagar la tasa al fisco serán las plataformas que vendan estos productos o las empresas que importen hacia la UE, no los consumidores directamente, aunque estas empresas podrán repercutirlo en la factura.

Desde la organización de consumidores BEUC explican que estas plataformas podrían reflejarlo aumentando sus precios de venta, sin necesidad de especificar cuánto corresponde a la tasa, pero recuerdan que en todo caso están obligados a informar al consumidor del precio final de la compra antes de pagarla, de modo que no se encuentren con recargos sorpresa cuando reciban los productos.

El "crecimiento exponencial" del comercio electrónico a través de plataformas en línea chinas, en particular Temu y Shein, está detrás del aumento meteórico de la entrada de estos paquetes, que se ha cuadruplicado desde 2022 hasta alcanzar los 5.900 millones de euros en 2025, el 93% de los cuales procede de China, según la Comisión Europea.

Gestionar 16 millones diarios de estos paquetes dificulta que las aduanas controlen si su contenido respeta las normas de calidad y seguridad europeas: inspecciones llevadas a cabo en 2025 en los Veintisiete revelaron que más del 60 % de los productos de cosmética, equipamiento personal, suplementos alimenticios, juguetes o dispositivos electrónicos no cumplían por contener ingredientes prohibidos o por falta de documentación de seguridad.

Más allá del impacto ambiental de su transporte, la exención de aranceles abría la puerta al fraude, por ejemplo fragmentando los envíos artificialmente o declarando un valor inferior al real para esquivar el pago, según las autoridades comunitarias, que destacan que todo ello genera una situación de desventaja para las empresas europeas que respetan las normas y deben pagar aranceles cuando importan en grandes cantidades.

"Esta no es una medida proteccionista, es una medida con la que garantizamos igualdad de condiciones" para las firmas europeas, apunta un alto funcionario comunitario. Bruselas espera que acabar con la exención arancelaria para estos paquetes de bajo valor, como ya ha hecho Estados Unidos y otros países, desincentivará los envíos.

Por otro lado, para ayudar a cubrir el coste que tiene para las aduanas gestionar estos volúmenes, la UE aplicará en otoño, a más tardar el 1 de noviembre, una segunda "tasa de gestión" a estos paquetes. Su cuantía aún tiene que ser decidida por la Comisión Europea, que inicialmente sugirió fijarla en 2 euros.