El Tesoro Público español celebra esta semana dos subastas de deuda, las últimas del mes de abril, mientras se mantienen las tensiones por la guerra en Irán, lo que ha provocado que los intereses que paga el Estado se dispararan en las últimas subastas.
Según los datos del Tesoro, este martes, el organismo ofrecerá al mercado letras a tres y nueve meses, y ya el jueves, tres denominaciones de bonos y obligaciones. En concreto, ofrecerá a los inversores obligaciones a siete y a quince años, además de otras obligaciones con una vida residual de cinco años y tres meses.
La semana pasada, el Tesoro celebró dos pujas, y en la primera de ellas, de letras a seis y doce meses, el interés que pagará a los inversores subió con fuerza en un contexto marcado por el miedo a un aumento de la inflación, que previsiblemente provocará un cambio en la política monetaria del BCE.
Así, el interés de las letras a un año fue del 2,64%, subiendo más de cinco décimas respecto a la subasta de hace un mes, situándose en máximos desde noviembre de 2024 y contrastando con los costes inferiores al 2% con los que el Tesoro pagaba a los inversores hasta febrero. En tanto que en el caso de las letras a seis meses, el rendimiento marginal fue del 2,391%, similar al de marzo del año pasado.
Esto supone que el Estado tiene que pagar más por financiarse; una tendencia que parece que continuará en las próximas subastas, según los analistas.
En la puja celebrada el jueves, en la que España vendió 6.452 millones de euros en cuatro denominaciones distintas de bonos y obligaciones del Estado, el interés fue mixto. Todo ello mientras la rentabilidad de la deuda soberana se mantiene al alza, en el entorno del 3,45%.